Archive for the ‘Uncategorized’ Category

EL VIÁTICO

enero 6, 2019

16 de abril de 1808

          – ¡Ay, madre! ¡Ay, que me lo han descalabrao! –gritaba la mujer, echándose las manos a la cabeza, al ver a su hijo entrar por la puerta de casa-. ¡Ay, Virgen del Carmen! ¡Ay, Madre de los Desamparados!

          El muchacho traía la ropa sucia. Un reguero de sangre le caía desde la frente hasta la barbilla atravesándole uno de los ojos y, gota a gota, iba salpicando la pechera de su camisa.

          – ¡Ay, con lo que le supliqué al padre Braulio para que te cogiera a su servicio, te sacara de la calle y te apartara de la compañía de los pilluelos del barrio! –la madre le coge por los hombros- ¡Mírame! –le dice- ¡Mírame, te digo! ¿Has vuelto con ellos?

          – Que no madre, que no es eso –responde, mientras la mujer le ayuda a quitarse la ropa manchada. Cuando se desembaraza de la camisa, rodea a la madre para coger una jarra donde siempre hay agua. Bebe mucho, se inclina sobre una jofaina, y vierte el resto sobre su cabeza.

viático          – No me mientas, desgraciao, que a poco más te dejan muerto en la calle.

          – Tranquila, Madre, que ahora se lo explico todo. Ya verá que no fue culpa mía.

          La madre se sienta en el taburete y espera pacientemente a que el muchacho le cuente, dando vueltas entre las manos al gurruño de camisa manchada de sangre, mientras discurre lo que tendrá que ingeniar para volver a dejarla limpia.

          -¡Ea, pues explícamelo! –le dice.

          – Yo acompañaba al padre Braulio con el viático. Íbamos a atender a don Hipólito.

          – ¿Don Hipólito, el zapatero?

          – Sí, madre: el zapatero. Al parecer, había venido su hijo muy temprano para avisar de que estaba peor.

          – ¿Y eso qué tiene que ver con que vengas hecho un eceomo?

          – A eso voy, Madre –le dice, poniéndole una mano en el hombro para tranquilizarla-. Pues subíamos el padre Braulio y yo por la calle de la Comadre, junto a dos monaguillos que nos acompañaban también, cuando saliendo de la Tribulete, apareció un grupo de gabachos. Se les veía que venían achispados y con ganas de jaleo.

          – Pues vaya novedad –replica, mientras le limpia la herida con un pico de la camisa- ¿Y tú? ¿Entraste en sus provocaciones?

          – ¡Quia! Yo, que iba delante con la cruz procesional, me hice a un lado intentando evitarlos; pero el padre Braulio no sabe de los sabios consejos de usted, Madre –le contesta burlón, mientras le guiña un ojo.

          – ¿Qué respeto es ese? –le espeta-. ¡Desde que tu padre nos falta…! –se lamenta.

          – No se me enfade, Madre –dice conciliador- El caso es que, al ver que los soldados, no solo no se arrodillan, sino que ni siquiera se descubren al paso del viático, el padre Braulio golpea el sombrero del primero, con la mano libre, haciendo que este ruede por el suelo.

          – ¡Qué temerario! –dice la madre.

viático-2.png         – El soldado le empuja, y ahora es el padre quien también cae al suelo.

          – ¡Qué horror! ¡Un hombre de Dios!

          – Luego, los demás soldados le rodean. El que ha empujado al padre saca su espadín. Yo me pongo entre los dos, y el soldado, lleno de rabia, me golpea con el canto de su arma.

          – ¡Qué loco! –grita y se tapa la boca con los puños cerrados, que arrastran con ellos la camisa manchada- ¡Qué loco!

          – Mientras tanto, los vecinos presentes rodean a los franchutes que, atemorizados, también habían sacado sus armas. Otros vecinos, alertados, bajaron de sus casas con palos y cuchillos; pero al ruido de la trifulca apareció la ronda del alcalde del barrio de la Trinidad y resolvió que, ya que no había ningún daño irreparable, cada uno volviera a lo suyo.

          – ¡Dios bendito! Malditos sean esos franchutes, que no respetan ni la Fe –dice haciéndose cruces-. Y tú eres un loco. Un loco que me va a matar a disgustos –le dice tirándole de la oreja-. Pero hay que dar las gracias a Dios, que todo podía haber sido peor.

          – Y lo acabará siendo, Madre.

          – No digas eso. No lo digas. No lo pienses, siquiera.

© VIDAS ENTREGADAS

Miguel Reseco

Anuncios

LUNA CRECIENTE

diciembre 29, 2018

TifConocíamos el beso francés, hacer un francés y el mal francés. Todo muy… francés.

Bueno, a cada cual lo suyo, pero no todo de lo que presumen los franceses es francés. La Gioconda, por ejemplo, la pintó un italiano; el obelisco que hay en la plaza de la Concordia lo robaron los franceses cuando estuvieron en Egipto; y Picasso era español. Y no digamos de las joyas de la pintura española que Bonaparte se llevó y hoy lucen en el Louvre.

Todo esto viene a cuenta del bollo más popular en todo el mundo, mi favorito, que es tenido por uno de los mayores éxitos de la repostería francesa: el cruasán (croissant, dicen ellos); pero tampoco es francés.

El nacimiento de la Virgen, Murillo

El nacimiento de la Virgen, Murillo

Su historia parte del segundo sitio de Viena, el que tuvo lugar en 1683. Tras dos meses del infructuoso asedio que las tropas del Imperio Otomano habían infligido a la ciudad, la batalla final se libró en las afueras. Defendieron la ciudad las fuerzas cristianas, un combinado del Sacro Imperio Romano Germánico y de la Mancomunidad de Polonia y Lituania, la llamada Liga Santa. Y es que el rey Leopoldo I se vio tan desbordado por la situación que pidió ayuda al Vaticano. El Santo Padre llamó a cruzada en defensa de la cristiandad. Toda Europa respondió; bueno, todos a excepción del rey francés.

El gran visir Kara Mustafá, que había llegado al frente de las fuerzas turcas tras haber conquistado Constantinopla, los Balcanes y parte de Hungría, alcanzó Viena dispuesto a rendirla; ambición que no habían logrado sus antecesores.

1683 vienaLa ciudad estaba amurallada por completo. Los musulmanes, incapaces de superar las defensas, decidieron hacer, bajo la muralla, una mina que los llevase al interior de la ciudad y sorprender a sus defensores durante la noche. Como en Troya, pero sin caballo.

Como de todos es sabido, ser panadero es una profesión sacrificada, en la que es necesario madrugar mucho para poder tener pan recién hecho a primera hora de la mañana. Es por ello que los panaderos vieneses fueron de los pocos habitantes despiertos a esa hora y pudieron avisar de la emboscada que los turcos pretendían. Despiertos, los defensores pudieron conjurar el ataque.

croissant-e1546042573706.jpgTras la victoria, Leopoldo I llamó a su presencia a los panaderos, queriendo agradecerles públicamente el que hubieran avisado de las intenciones de los turcos, permitiendo así salvar la ciudad. Los panaderos quisieron entonces agasajar a la corte con una obra de su invención que recordara la victoria: un bollo en forma de luna creciente, la luna que aparece en la bandera de los turcos. Una forma de decir que se comieron a los otomanos antes del desayuno.

Parece ser que la reina María Antonieta, que era austriaca, llevó a la corte de Versalles el croissant, así como otros productos que acabarían formando parte de la cultura culinaria francesa. En Francia lo llamaron croissant, que significa «creciente».

Ahora se ha puesto de moda que la forma de estos exquisitos bollos sea más recta, menos curva, posiblemente es una forma que permite colocar más unidades en la bandeja por cada hornada. No será, estoy seguro, porque la corrección política manda no ofender al Islam.

Y esta es la historia del croissant; lo demás es chauvinismo.

Miguel Reseco

HOMENAJE AL 2 DE MAYO 1808

diciembre 18, 2018

Historias de Madrid

EL ALZAMIENTO

image

A primeras horas de la mañana del lunes 2 de mayo de 1808, la infanta María Luisa de Borbón, reina de Etruria, y el infante Francisco de Paula de Borbón, últimos miembros de la familia real, junto con el infante don Antonio de Borbón, que quedaban en Madrid, suben a los carruajes que les van a conducir a Bayona por orden de Napoleón Bonaparte.

Una pequeña multitud se agolpa ante el Palacio Real. La reina de Etruria ya ha partido. El infante rancisco de Paula sube al último carruaje. José Blas Molina Soriano, maestro cerrajero, comienza Fa dar gritos de “¡traición, traición!”.  El medio centenar de vecinos que se hallaban allí penetra en palacio y llega hasta el infante que se asoma a la ventana para agitar más las turbias aguas de los indignados madrileños.

image

Murat manda a Lagrange, uno de sus edecanes, que es asaltado y apresado…

Ver la entrada original 2.615 palabras más

¡AY, CATA!

diciembre 15, 2018

A la casa de don Antonio Carnicero, sita en la calle de Luzón esquina con la calle de la Almudena, acaba de llegar su hijo Antonio.

– ¡Qué alegría verle ya en casa, don Antoñito! –le dice llena de preocupación la criada mientras le franquea la puerta-. Desde hace un rato no dejan de oírse ruido de voces y disparos en la calle.

– Lo que se veía venir ha llegado ya, Dionisia. Murat se lleva a Francia al infante

– ¡Pero si está sangrando, señorito! –exclama ella.

– ¡Baja la voz! –le ordena-. La sangre no es mía –añade, mientras se quita la levita manchada-. Tráeme la otra de mi armario y echa esta al fuego de la cocina.

– Lo importante es que no esté herido. No se preocupe por la levita, que yo haré desaparecer las manchas

– ¡Ni se te ocurra, Dionisia! Al fuego he dicho, no sea que me comprometa.

Ya compuesto con otra levita limpia, entra en el gabinete donde está su prima Catalina bordando para su ajuar.

– ¡Vaya, vaya, Cata! Que me han contado que te perdemos, que dentro de poco vas a convertirte en la señora de De Rivas –le dice, intentando evitar que le regañe por haber salido esa mañana.

– A mí que me parece que no te gusta mucho la idea, Antoñito.

– Al contrario, estoy seguro de que el bueno de Ramoncito te hará muy feliz, pero siento que nos abandones tan pronto. Apenas acabas de llegar de Segovia y ya dejas nuestra casa para irte a la que va a ser la tuya. Además, eres todavía una niña.

Catalina recoge la labor entre sus manos y le mira fijamente.

– A ti es al que perderemos cualquier día -le dice Catalina elevando el tono-. Me ha hablado Dionisia del desorden que reina en las calles. ¿Cómo se te ha ocurrido salir de casa?

– No me regañes, Catalina. Al final, Murat ha encontrado la forma de levantar al pueblo para justificar poderlo luego reprimir y, así, ocupar definitivamente el poder. Pronto le veremos como el nuevo rey.

– ¿Y qué más nos da uno que otro? Empezamos el año ocho con Carlos IV, cuatro meses después ocupa el trono su hijo Fernando y, ahora, Murat secuestra al último y a toda la familia para coronarse él.

– ¡Qué sabrás tú! ¿Acaso quieres que en España reine un rey francés?

– No, no lo sé. Yo no sé nada. ¿Y tú, sabes de dónde vinieron los Borbones?

– ¡Bah!

El joven Antonio se aparta molesto en el momento en el que se escucha fuera como se intensifican las voces entre órdenes en francés y series de disparos.

– Es en el callejón –dice abandonado la estancia. Catalina le sigue. En la cocina está la criada, asomada al balcón.

Desde allí ven como unos paisanos huyen de unos dragones franceses que a caballo les persiguen, sable en mano. Otros soldados caminan tras estos, en hilera, vigilando las casas desde las que puedan hacerles fuego.

Al ver como la patrulla dirige hacia el balcón sus mosquetes, Antonio hace retroceder a Catalina y a Dionisia.

Se oye una descarga.

El papel en llamas de uno de los cartuchos disparados vuela hasta quedarse pegado en la pechera de la levita de Antoñito. Unos manotazos apagan las pequeñas brasas.

– ¡Dos levitas echadas a perder en un solo día! –maldice sin pensar la suerte que ha tenido de que la bala haya recorrido una trayectoria distinta de la del papel.

Los ayes de la criada le sacan de su fastidio. Esta le muestra una de sus manos cubierta de sangre por un impacto recibido. Entonces se acuerda de su prima. Catalina está tendida en el suelo, una bala le ha roto el pecho y le ha quitado la vida.

© VIDAS ENTREGADAS

Miguel Reseco

_______________________________________________________________

DOÑA CATALINA PAJARES DE CARNICERO, de diez y seis años, natural de Segovia; habitaba en la calle de Luzón con su tío D. Antonio Carnicero, y estaba tratada su boda con D. Ramón de Rivas, del comercio de Madrid.  Al asomarse a un balcón de la cocina con su primo y la criada de la casa, Dionisia Arroyo, para ver una patrulla francesa que salía del cuartel de la calle de la Rosa, recibieron una descarga. Quedó instantáneamente muerta Dª Catalina, con el pecho y el corazón atravesados, herida en una mano la criada y quemada la levita el hijo de Carnicero. – (Partida Parroquial de Santiago, Fol. 365 Vto.- Archivo Municipal de Madrid1, 2-327-3l.).

ROSEBUD

octubre 27, 2018

“Tú haz los dibujos, que yo pondré la guerra”, le espetó William Random Hearst, que en aquel momento era uno de los magnates de la prensa más importantes de los Estados Unidos, a uno de sus dibujantes. Pocos días antes, lo había enviado a La Habana con la misión de que enviara material gráfico al New York Journal para ilustrar el conflicto que desde hacía algún tiempo se libraba en las páginas de aquel diario. Corría 1898, Cuba era entonces una colonia de la corona española y su sociedad se hallaba dividida entre quienes querían seguir perteneciendo a España y quienes deseaban la independencia, que habían comenzado a protagonizar revueltas.

ihearsw001p1Estados Unidos seguía de cerca los acontecimientos que se sucedían en la isla y, desde los diarios que controlaba Hearst, se hablaba de insurrecciones, de luchas encarnizadas; de campos de concentración en los que los las tropas españolas dejaban a los insurgente cubanos morir de hambre y de enfermedades; de inseguridad y de amenazas para los ciudadanos estadounidenses que se habitaban en la isla; así como otras historias exacerbadas y generosamente aderezadas con dosis de efectismo y morbosidad.

Y sin embargo, cuando el dibujante del New York Jounal desembarcó en la capital cubana no se encontró con la situación crispada que se explicaba en su diario. De hecho, no halló suceso alguno que retratar. Todo estaba tranquilo, en calma, por lo que, completamente estupefacto, envió un telegrama a Hearst pidiéndole permiso para regresar a Nueva York. Pocos días después, llegó la respuesta del magnate: “Yo hago las noticias”. Y eso fue justamente lo que hizo: alimentó una guerra, un conflicto armado entre EEUU y España que acabaría con la obtención de la independencia de la isla y que supondría el fin de la hegemonía española sobre las últimas colonias que poseía en Asia y América, que pasarían a estar bajo dominio de los Estados Unidos.

Ruben Ocaña Corner

NADIE PONDRÁ FLORES EN SU TUMBA

octubre 3, 2018

GodoyManuel Godoy y Álvarez de Faria, duque de la Alcudia y de Sueca, príncipe de la Paz y príncipe de Bassano, por todos conocido como Godoy, murió en París, pobre de solemnidad, el 4 de octubre de 1852.

La noticia del fallecimiento del favorito y primer ministro de Carlos IV, no llegó a España hasta mucho después de producirse el óbito, y pasó completamente desapercibida. No en vano, Godoy llevaba más de 40 años en el exilio y ya no despertaba interés alguno en el país que lo vio nacer y donde tan desmesurado poder ejerció.

Su última voluntad fue ser enterrado en España; sus familiares y amigos aguardaron un año a que las autoridades españolas decidieran repatriarlo. Durante ese tiempo el cadáver de Godoy permaneció en la cripta de la Iglesia de Saint Roch. Pero no hubo repatriación, y el 16 de enero de 1852 sus restos fueron trasladados al cementerio del Este (actual Père-Lachaise), de la capital francesa.

godoy--510x350-U30620922332Y5C--624x385@Hoy-Hoy¡Pobre! También él sufrió su propia leyenda negra. ¿Ambicioso? ¿Trepa? Claro que sí. Digamos que fue un político. Un político que tan rápido como ascendió, se precipitó al ostracismo. Tuvo por enemigos, nada menos que, a los lobbies más poderosos del momento: el clero y la nobleza. Pero con quien no pudo fue con Fernando VIL. Ni él, ni nadie. Incluso Napoleón acabo devolviéndole la corona que antes le quitó.

Santiago, killer of Muslims: food for thought from the Camino pilgrimage

septiembre 29, 2018

Pienso que en cada etapa de su existencia, en cada región del planeta, el ser humano ha creado un dios a su imagen y semejanza. O mejor dicho: de acuerdo a sus necesidades. La Iglesia de Roma no ha sido una excepción, muy al contrario, pero como todas la demás iglesias y creencias. Sin embargo, gracias a esas orientaciones, o adaptaciones, de las creencias de nuestra fe, nuestra cultura resistió primero y prevaleció después. Quizás por desistir de ello ahora, intentando “universalizarse”, termine extinguiéndose.

Walk Ten Thousand Miles

There is a dramatic effigy in a niche in the Cathedral of St.James in Santiago de Compostela. It depicts St.James in medieval military garb astride a horse, brandishing a sword above his head. Legend has it that St.James – Santiago – appeared to Christian troops during the semi-legendary Battle of Clavijo in 844 in which Spanish Christians defeated a much bigger Muslim army. During the following seven centuries of conflict between Christians and Muslims in the Iberian peninsula – from roughly 800 until 1492 – Santiago was adopted as the divine mentor of the Christian forces. He was given the name Matamoros, “Killer of Moors” i.e. killer of Muslims, and subsequently became the patron saint of Spain. “Santiago y cierra, España!” (St. James and attack, for Spain!) became the battle cry of Spanish armies as they slowly recovered the Iberian peninsula from its Moorish rulers. The cry persisted into modern…

Ver la entrada original 1.155 palabras más

NAPOLEÓN vs.VILLENA

septiembre 19, 2018

La iglesia convento de San Juan y San Pablo de Peñafiel fue fundada por el infante Don Juan Manuel (1282-1348), nieto de Fernando III el Santo y uno de los principales escritores de la Edad Media. Donó para ello su alcázar a la orden de los dominicos e hizo venir albañiles mudéjares de Toledo para la construcción. Dispuso que al morir se le enterrara allí y que se depositara en el convento un ejemplar de cada una de sus obras.

 mde

Fue un sucesor suyo, Don Juan Manuel de Villena y de la Vega, favorito de Felipe el Hermoso y de Carlos I, muerto en 1545, el que mandó construir en esta iglesia, una capilla funeraria de estilo plateresco con reminiscencias góticas. En 1809 su tumba fue destruida por los soldados del ejército francés.
Cuando escucho a alguien decir que José Bonaparte podría haber sido un buen rey, y añaden, si le hubieran dejado, pienso yo, si le hubieran dejado los suyos.

UNA PESADA BROMA

septiembre 18, 2018

dRAGON r aLMASA[3]

Haz clic en la imagen si quieres saber lo que pasó en Dinamarca.

Gracias a Germán A., amigo que me dio a conocer a este personaje

La primera referencia que he podido obtener de Agustín Mollón, es la noticia que el 10 de septiembre de 1802, se publica en la Gazeta de Madrid. Se trata de una nota en la que se cita a don Agustín Mollón, cadete de carabineros de María Luisa, con relación a un examen de Geometría que realizó el 25 de agosto, de ese mismo año, en la ciudad de La Coruña. En este examen, don Agustín Mollón, fue uno de los premiados.

En la misma publicación de fecha 27 de septiembre 1807, se anuncia la concesión del grado de alférez al portaguión don Agustín Mollón, destinado entonces en el regimiento de dragones de Almansa.

Don Agustín acudió a Dinamarca acompañando a don Pedro Caro y Sureda, tercer marqués de la Romana, formando parte de la División del Norte, que inició su marcha el 22 de abril de 1807. Una brillante idea de Napoleón, que al tiempo que reforzaba su contingente en contra de Suecia, la muy díscola, que se había negado a apoyar el bloqueo marítimo contra la Gran Bretaña ordenado por el Corso, en virtud de los tratados suscritos con España, dejaba desguarnecida la península, de parte de lo más granado de la tropa española, facilitando su posterior invasión. Una bonita carambola.

Es seguro que don Agustín viajó con su regimiento, los Dragones de Almansa, que junto con los de Lusitania, la caballería de línea del Rey y la del Infante, fueron los que se desplazaron hasta Dinamarca, saliendo desde España, ya que el del Algarve y los Dragones de Villaviciosa, viajaron desde Etruria.

Las noticias de lo ocurrido en Madrid el Dos de Mayo no llegaban a tierras danesas. Es más, los franceses interceptaron la correspondencia. Incluso impedían a cañonazos que cualquier barco se acercara a las costas.

        La tarde del 9 de julio un grupo de oficiales españoles acababa de comer en una taberna del pueblo en el que estaban acantonados, Odense. Compartían sobremesa con un joven teniente apellidado Bloch, con el que habían hecho amistad, hasta el punto de que el joven Bloch ya chapurreaba el español.

Quiso la mala suerte que el teniente danés se encontrara en esa fase avanzada de embriaguez en la que el afectado se siente dotado de una gran comicidad.

De repente, Bloch se levantó, llevó su carabina a la cara, y apuntando al pobre don Agustín dijo: “Si fueras mi enemigo, lograría matarte atravesando tu sombrero”.

En la seguridad de que el arma estaba descargada, quiso acentuar la supuesta comicidad de la escena apretando el gatillo. El disparo tronó en la estancia. Don Agustín cayó muerto, al tiempo que la carabina caía al suelo. Los españoles alertados por el ataque desenvainaron sus sables y rodearon al danés. El joven teniente estaba aterrorizado. Los españoles bajaron sus sables, comprendiendo que había sido un desafortunado accidente

Bloch fue arrestado. El tribunal militar que investigó el accidente condenó al teniente a pagar una multa de cuarenta monedas de plata.

Ya se sabe que el alcohol solo combina con la pólvora, cuando se usa para hacer que el soldado se convierta en una máquina de matar enemigos. Me viene a la memoria una bebida de la que alguna vez me habló un antiguo Alférez Provisional, mi padre, a la que llamaba ‘saltaparapetos’.

Pero no así en la retaguardia. Durante el ocio, si se bebe, y se bebe, no se ha de mezclar, al menos con las armas de fuego, ya que el fuego se convierte en fuego amigo, que no deja de resultar un enemigo.

Si visitas Dinamarca, amigo, y pasas por Odense, acércate a la plaza de San Juan. Allí encontrará los restos de un antiguo cementerio. En él, bajo una piedra que el paso de tiempo, el cronológico y el otro, han deteriorado hasta borrar la inscripción, reposan los restos del oficial español don Agustín Mollón.

Busca la piedra y dedica una oración si eres creyente, o un respetuoso silencio si no lo eres, a ese compatriota que, si encontró la muerte de una forma tan absurda, viajó hasta allí tras tu bandera.

Miguel Reseco

 

ORDEN DEL REY

septiembre 16, 2018

muchachos-jugando-soldados--620x349Orden del rey ha venido
a los chavales de ahora
que se vayan a la guerra
a defender su corona.

La corona está en Bayona
hemos de ir a salvarla
hemos de ganar la guerra
a bayoneta calada.

https://funjdiaz.net/a_canciones2.php?id=323