UNA PESADA BROMA

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Haz clic en la imagen si quieres saber lo que pasó en Dinamarca.

Gracias a Germán A., amigo que me dio a conocer a este personaje

La primera referencia que he podido obtener de Agustín Mollón, es la noticia que el 10 de septiembre de 1802, se publica en la Gazeta de Madrid. Se trata de una nota en la que se cita a don Agustín Mollón, cadete de carabineros de María Luisa, con relación a un examen de Geometría que realizó el 25 de agosto, de ese mismo año, en la ciudad de La Coruña. En este examen, don Agustín Mollón, fue uno de los premiados.

En la misma publicación de fecha 27 de septiembre 1807, se anuncia la concesión del grado de alférez al portaguión don Agustín Mollón, destinado entonces en el regimiento de dragones de Almansa.

Don Agustín acudió a Dinamarca acompañando a don Pedro Caro y Sureda, tercer marqués de la Romana, formando parte de la División del Norte, que inició su marcha el 22 de abril de 1807. Una brillante idea de Napoleón, que al tiempo que reforzaba su contingente en contra de Suecia, la muy díscola, que se había negado a apoyar el bloqueo marítimo contra la Gran Bretaña ordenado por el Corso, en virtud de los tratados suscritos con España, dejaba desguarnecida la península, de parte de lo más granado de la tropa española, facilitando su posterior invasión. Una bonita carambola.

Es seguro que don Agustín viajó con su regimiento, los Dragones de Almansa, que junto con los de Lusitania, la caballería de línea del Rey y la del Infante, fueron los que se desplazaron hasta Dinamarca, saliendo desde España, ya que el del Algarve y los Dragones de Villaviciosa, viajaron desde Etruria.

Las noticias de lo ocurrido en Madrid el Dos de Mayo no llegaban a tierras danesas. Es más, los franceses interceptaron la correspondencia. Incluso impedían a cañonazos que cualquier barco se acercara a las costas.

        La tarde del 9 de julio un grupo de oficiales españoles acababa de comer en una taberna del pueblo en el que estaban acantonados, Odense. Compartían sobremesa con un joven teniente apellidado Bloch, con el que habían hecho amistad, hasta el punto de que el joven Bloch ya chapurreaba el español.

Quiso la mala suerte que el teniente danés se encontrara en esa fase avanzada de embriaguez en la que el afectado se siente dotado de una gran comicidad.

De repente, Bloch se levantó, llevó su carabina a la cara, y apuntando al pobre don Agustín dijo: “Si fueras mi enemigo, lograría matarte atravesando tu sombrero”.

En la seguridad de que el arma estaba descargada, quiso acentuar la supuesta comicidad de la escena apretando el gatillo. El disparo tronó en la estancia. Don Agustín cayó muerto, al tiempo que la carabina caía al suelo. Los españoles alertados por el ataque desenvainaron sus sables y rodearon al danés. El joven teniente estaba aterrorizado. Los españoles bajaron sus sables, comprendiendo que había sido un desafortunado accidente

Bloch fue arrestado. El tribunal militar que investigó el accidente condenó al teniente a pagar una multa de cuarenta monedas de plata.

Ya se sabe que el alcohol solo combina con la pólvora, cuando se usa para hacer que el soldado se convierta en una máquina de matar enemigos. Me viene a la memoria una bebida de la que alguna vez me habló un antiguo Alférez Provisional, mi padre, a la que llamaba ‘saltaparapetos’.

Pero no así en la retaguardia. Durante el ocio, si se bebe, y se bebe, no se ha de mezclar, al menos con las armas de fuego, ya que el fuego se convierte en fuego amigo, que no deja de resultar un enemigo.

Si visitas Dinamarca, amigo, y pasas por Odense, acércate a la plaza de San Juan. Allí encontrará los restos de un antiguo cementerio. En él, bajo una piedra que el paso de tiempo, el cronológico y el otro, han deteriorado hasta borrar la inscripción, reposan los restos del oficial español don Agustín Mollón.

Busca la piedra y dedica una oración si eres creyente, o un respetuoso silencio si no lo eres, a ese compatriota que, si encontró la muerte de una forma tan absurda, viajó hasta allí tras tu bandera.

Miguel Reseco

 

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Una respuesta to “UNA PESADA BROMA”

  1. José María Cortés Torrico Says:

    Buena y bonita historia aunque trágica. Gracias por darla a conocer.

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