CAPITANES SIN SABLE

No es el mío un sentimiento cateto, aunque así lo crean la mayor parte de mis compatriotas. No, no es eso.

Solo un necio no se da cuenta de que la bandera es una tela, y de que un himno es una melodía. Como necio es el que no ve que el retrato de sus padres es un cartón coloreado, o que una cruz es un trozo de madera. Pero por otra parte, creo que es lógico y normal que la mayoría vea algo más. Y vea que es algo grande.

Quizás yo crea que una bandera no debería verse como una amenaza, ya que no pienso que deba ser utilizada como tal.

Pero sí pienso que son unos catetos los que enarbolan otras banderas con ánimos partidistas o secesionistas. Jamás una nación prosperó dividida, ni ideológica, ni territorialmente.

Suelo decirles a mis alumnos, que si yo, ejemplar de una edad provecta, en la que ya no se pueden alcanzar grandes metas, he tenido entre mis muchos fracasos, algún que otro logro, qué podrán hacer ellos con todos los medios con los que desde su adolescencia la sociedad les ha dotado. Y con mi ayuda. Y con la de otros como yo (espero que sus padres). Solo les faltan los estímulos necesarios para emular a aquellos que han logrado llegar a ofrecernos tales medios. Y adquirir el conocimiento de quienes fueron los que lo hicieron.

Y sobre todo, saber que eso no les salió gratis.

20170513_124755Por eso les hablo, cuando puedo, y mis jefes no se enteran, de Don Pelayo, de Ramón y Cajal, de Albéniz, de Daoiz y de Velarde, …

Por eso me cabreo cuando veo, como hoy he vuelto a ver, que un descerebrado, impunemente, ha vuelto a colgar una litrona de los hierros de la espada del conjunto escultórico de la plaza del Dos de Mayo de Madrid.

Algo que supongo que, para más inri, el escalador logrará entre los vítores de la concurrencia, y que tras su exitosa hazaña rematará vaciando la vejiga tras la peana del monumento.

Porque cada botella que alguien coloca, a modo de antorcha, allí donde nunca debieron desaparecer las hojas de los sables de los dos capitanes, es un atentado al patrimonio nacional, al arte, a la historia, a quienes dieron la vida por nuestra libertad y además, al buen gusto. Pero también, por que cambia el buen ejemplo por el malo.

¡Que pena! porque es, sin duda, un acto irracional que solo puede ser fruto de la ignorancia.

Y en esa trinchera, modestamente, estamos.

Miguel Reseco

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Una respuesta to “CAPITANES SIN SABLE”

  1. José María Cortés Torrico. Says:

    Es lo que me sucede a mí cada vez que me topo con esa imagen cuando paso por esa plaza, que se me remueven las tripas. Esto es lo que permiten y alimentan esas alimañas llamadas “políticos”. Y así nos va a ir.

    Me gusta

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