¡AY, MANUELA MÍA!

02/05/1808 Levantamiento de Madrid.

El quiteño José Mejía Lequerica a su esposa, Manuela Espejo:

José_Mejía_Lequerica,_autor_desconocido_(S__XVIII)«En grandes riesgos hemos estado todos los habitantes de Madrid, y yo mismo corrí mucho peligro el día dos de Mayo próximo pasado, día tristemente memorable por el valor y lealtad de los españoles y por la sangrienta barbaridad de los franceses, nuestros tiranos […] Yo estoy alistado voluntariamente, como también el Conde de Puñonrostro. Si perecemos en algún combate, tendrás tú el envidiable honor de que á tu esposo haya cabido una muerte gloriosa; y, si salgo con vida y honra, como lo espero de Dios, tendrás en tu compañía un hombre que habrá mostrado no estar por demás en el mundo. En fin, es menester seguir los impulsos de la razón y el patriotismo.

¡Ay, Manuela mía! ¡Qué diferentes son los chapetones y los franceses, de lo que allá nos figuramos! ¡Qué falsos, qué pérfidos, qué orgullosos, qué crueles, qué demonios estos! y mara que te lo digo después que he debido mil atenciones á muchos de ellos y á ninguno el menor agravio. Al contrario, ¡los españoles, qué sinceros, qué leales, qué humanos, qué benéficos, qué religiosos y qué valientes! Hablo principalmente del pueblo bajo y del estado medio; porque en las primeras clases hay mucho egoista, ignorante, altanero y mal ciudadano».

Uno de los hombres más brillantes del momento al que la discriminación de la sociedad criolla ecuatoriana, por ser hijo natural, animó a viajar a la península.

Se dio la coincidencia de que a poco de su llegada tuvo lugar el levantamiento contra el invasor francés. Mejía se alistó a la milicia para unirse a la lucha, pero ante la dura represión dictada por el vil Murat, a consecuencia del levantamiento ocurrido el Dos de Mayo, se ve obligado a salir de Madrid. Tras varios días de marcha a pie llega a Sevilla, donde vuelve a alistarse. Allí escribe la carta que acabas de leer.

La ausencia del conde de Puñonrostro da lugar a que sea designado diputado suplente para ocupar su escaño en las Cortes constituidas en Cádiz, por Quito y el virreinato de Nueva Granada.

En este parlamento destacó por su elocuencia, brillantez y vehemencia. Fue uno más de los diputados representantes de americanos, filipinos y peninsulares que más trabajó para otorgar a Iberoamérica una constitución unitaria para “todos los españoles de ambos hemisferios”.

Anuncios

Una respuesta to “¡AY, MANUELA MÍA!”

  1. Crisanto Says:

    Un hecho ejemplar, sin duda.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: