EL PEQUEÑO NUMANTINO

Siempre pensamos que relatos como este son “adornados” con cierto dramatismo, por parte del autor, para hacerlos más atractivos al lector. Por el contrario, yo pienso que las narraciones de sucesos como estos, debieron de llevar consigo tales dosis de tragedia, que ni los clásicos griegos, ni las cámaras de los canales de noticias podrían trasladarnos el dolor que estas personas debieron de sufrir.

LA PLUMA Y LA ESPADA

Corren por Soria noticias escalofriantes sobre la guerra y sobre lo que los gabachos le hacen a la gente, los saqueos y las violaciones, los sacrilegios y las humillaciones, los fusilamientos y la crueldad inhumana de los invasores.

En la calle de Caballeros, en una vieja casona, un niño de once años tirita de terror mientras en sus pesadillas se ve arcabuceado y maltratado por el enemigo y su ciudad arrasada y sus calles llenas de muertos y de soldados bigotudos que beben y ríen muy alto.

Lo llamaremos Pepillo, huérfano de imaginación desbordada y eterna soledad, que comparte la casona con una tía ya anciana. Flaco y de ojos de búho que observan el mundo a su alrededor, un mundo que se estremece y tiembla removido por la vorágine de la guerra. Miembros secos y de mente precoz para su edad.

Pepillo está atento y pendiente de los rumores…

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