EL TENIENTE ARANGO

Tengo que ser la voz un tanto disonante de una historia gloriosa que se inicia con los capitanes de artillería Daoíz y Velarde y al que posteriormente se le une el teniente de infantería Ruiz.

Sin pretender, ni mucho menos, rebajar la gesta de los que dieron su vida por la independencia de la Patria, quisiera sacar a la luz que fueron varios los oficiales que se prestaron en aquel día sangriento a defender con su vida a España y a los españoles, encontrándose entre ellos el teniente don Rafael Arango y Núñez del Castillo, natural de la Habana, nacido en 1788, de familia noble y por tanto llamado a la vocación de las armas. Como era tradicional entre los jóvenes aristócratas de ultramar, entró en 1799 como cadete en las milicias disciplinarias de su ciudad natal y luego en el regimiento de infantería de Granada, en donde alcanzó el empleo de subteniente (oficial en aquella época).

También tradicionalmente los jóvenes criollos distinguidos partían para la metrópoli con objeto de servir en algunos de los cuerpos de la Real Casa, como también acaeció, por ejemplo con Bolívar, embarcando en la Habana con destino a la Península, siendo apresado en su viaje por un navío inglés y posteriormente desembarcado en la Coruña, desde donde en abril de 1808 se dirigió a Madrid para reunirse con su hermano José, también militar, solicitando de forma inmediata destino.

No se conocen las causas, siendo su procedencia infantería (fuentes cubanas comentan que pertenecía a la caballería), pero fue nombrado ayudante del Parque de Artillería de Madrid.

Fue el primer oficial que se presentó en el Parque en la jornada del Dos de Mayo, incorporándose a continuación Velarde y posteriormente Daoiz, distribuyendo entre los tres las armas al pueblo.

Se batió heroicamente durante toda la jornada, quedando salpicado de sangre por la muerte del capitán Velarde y pocos minutos después expiraba en sus brazos el bravo y sevillano Daoiz.

Cuando todo estaba perdido, en vez de plantearse un inútil suicidio, pudo eludir el cerco del Parque de Monteleón, dirigiéndose a Sevilla, en donde se presentó a la Junta recién nombrada, que le destinó al ejército que estaba constituyendo Castaños, participando en la batalla de Bailén y más tarde en otras acciones de Guerra, entre ellas, la del Portazgo, donde fue herido.

En 1821, fue destinado a Cuba como coronel, publicó una obra titulada El Dos de Mayo de 1808. Manifestación de los acontecimientos del Parque de artillería de Madrid en dicho día, Compañía Tipográfica, Madrid, 1837.

En 1868, a su memoria se rindió en La Habana la evocación más grande que podía tributarse, concediéndose autorización para que se colocara una lápida conmemorativa a los sucesos del dos de mayo, en la casa donde nació este ilustre militar habanero, situada en la calle de Cuba entre Paula y Merced. Fue declarado Benemérito de la Patria.

La historia es a veces cicatera con los que no mueren en una acción, pero el teniente Arango merece un lugar destacado y merece que se le recuerde.

© Rafael Vidal Delgado

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