AMIGOS HASTA EN EL INFIERNO

            – ¡Paquito, Paquito! ¿Cómo se te ocurrió involucrarte en el motín? Como si no te hubiera advertido bastante de que a esas fiestas…

            – Sí Tío, que a esas fiestas solo asisten los tontos y los locos -repitió como la letanía que ya se sabía-. ¿Pero vamos a seguir dejando que los franchutes nos manden?

            – Y estuviste en el Parque de Monteleón. Nada menos.

            – ¡Pero Tío! -dijo con ese deje de resto infantil que en ocasiones todavía le salía.

            – Ni peros, ni peras. A punto estuviste anoche de matar a tu tía del disgusto. Primero la preocupación de no saber dónde andabas. Pero cuando te vio llegar, con la camisa empapada en sangre… ¡Si no eres más que un niño!

            – Tío, que ya cumplí los dieciocho.

            – ¡Basta! ¡Ha sido una locura! Te podían haber matado.

            – Ya escuchó usted al médico que no fue más que un arañazo -dijo quitando importancia-. Una bala perdida. Usted ya sabe que la sangre es muy escandalosa.

            – Un arañazo que te ha fracturado una costilla -dijo alzando la voz, pero que corrigió inmediatamente por respeto a su esposa-. Bueno, ya hablaremos. Ahora escucha lo que tengo que preguntarte. ¿Qué hiciste con el mosquete?

            – Escondido en el fondo del armario está.

12141745_925842287482186_1185141200440163115_n            –             – Bien, hemos de deshacernos de él. Ese mal nacido de Murat ha publicado un bando según el cual, arcabucearan a todo aquel que sorprendan con un arma.

            – Bueno, Tío, no pienso moverlo de donde está, y en el armario no lo van a ir a buscar.

            – Sí lo harán, mañana comienzan los registros –el tío asoma la cabeza por el pasillo y pega una voz- ¡Benita, Benita!

            – ¡Dígame el Señor!

            – Arréglate que vas a llevar una nota a casa de don Rafael Modenés.

            – ¿Qué va a hacer, Tío?

            – Solo se me ocurre que podamos recurrir a don Rafael para salir de este lío.

            Pasada media hora.

            – Está todo claro. Usted no se preocupe más don Francisco. Mañana, temprano, recibirán la visita de cuatro soldados, pero solo tres irán armados. Ustedes le entregan el mosquete y santas pascuas.

            La mañana del tres de mayo, muy temprano, se presentaron cuatro soldados en casa de don Francisco. Cuando salieron, cada uno llevaba un mosquete colgado del hombro, una moneda en un bolsillo, un cigarro en el otro y un par de copas de aguardiente para animar el camino de vuelta al cuartel. Uno joven y bien parecido pudo añadir al lote un paquete y una nota, que la fiel Benita tuvo a ben introducir en su bolsa panera.


            Este héroe de Monteleón se llamó Francisco Huertas de Vallejo.  Su tío era don Francisco Lorrio. Don Rafael Modenés, era el Secretario de la Condesa de la Coruña y Alcalde segundo del barrio de San Ildefonso.

©Miguel Reseco

©Vidas Entregadas

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Una respuesta to “AMIGOS HASTA EN EL INFIERNO”

  1. ARC Says:

    Estupendo relato don Blas

    Le gusta a 1 persona

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