LOS AÑOS, QUE NO PASAN EN BALDE

El Señor Rey Don Carlos Cuarto se sirvió expedir el real decreto siguiente:

LA RENUNCIAA D. Pedro Ceballos

Como los achaques de que adolezco no me permiten soportar por más tiempo el grave peso del gobierno de mis reinos, y me sea preciso para reparar mi salud gozar en clima más templado la tranquilidad de la vida privada, he determinado, después de la más seria deliberación, abdicar mi corona en mi heredero y muy caro hijo el PRÍNCIPE DE ASTURIAS.
Por tanto es mi real voluntad que sea reconocido y obedecido como Rey y Señor natural de todos mis reinos y dominios. Y para que este mi real decreto de libre y espontánea abdicación tenga su exacto y debido cumplimiento, lo comunicaréis al Consejo y demás a quienes corresponda.

Aranjuez, 19 de marzo de 1808.
YO EL REY
 

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Una respuesta to “LOS AÑOS, QUE NO PASAN EN BALDE”

  1. PCA Says:

    Reblogueó esto en trasloqueves.

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