NI LOS NIÑOS YA CREEN EN LOS REYES

José BonaparteEn su “Memorias de un setentón”, recoge Mesonero Romano una anécdota que en su día le contó el Conde de Toreno, entonces Vizconde de Matarrosa. Cuando José Bonaparte usurpó el trono de las Españas, las personas que ocupaban puestos de responsabilidad, tanto como los que aspiraban a alcanzarlos, entendían como lo más prudente, darle al nuevo rey el trato que a su cargo correspondía. Era, por designio francés, Corregidor de la Villa de Madrid don Dámaso de la Torre, creyó oportuno presentar a su hijo, al Rey Intruso. El niño tenía siete u ocho años y se presentó vestido de uniforme de oficial de la guardia real. Amablemente, mientras le acariciaba la cabeza le preguntó en “itañol”: Oh bello bambino, ¿para qué es cuesto sable? A lo que el niño contestó: Para matar franceses. El padre tragó saliva, tan azorado por la situación estaba, que quiso decir algo que disculpara a su hijo: Vuestra Majestad sabrá perdonar a mi hijo. Ya sabe cómo son los niños, repiten lo que oyen por ahí. Con lo que terminó de arreglarlo.

Los años que ocupó el trono de España, José Bonaparte, sufrió la humillación de que los españoles nunca le consideraran su rey. Años después, y gracias al valor de las joyas y obras de arte que de aquí se llevó, pudo vivir en Norteamérica como un rey.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: