SANGUINA SOBRE FONDO BLANCO

Si Franco se ofreció a participar en la campaña rusa, bien pudo ser por pagar la deuda de su ayuda al bando nacional. Ahora podemos juzgar si fue esta la mejor o no. También pudo ser la forma que tuvo de evitar que las tropas de Hitler cruzaran España, con el objetivo de “hacernos el favor” de invadir Gibraltar. En una trampa parecida cayó, más de cien años antes, el listillo de Godoy a manos de Napoleón.
Llevar a efecto este pago lo tenía chupado Franco. Fue tal el número de solicitudes, que los alemanes tuvieron que poner límites a las inscripciones. No es lógico pensar que fue la campaña de propaganda de Franco la que llevó a incautos jóvenes a hacerse matar en la fría Rusia. Por muy pesado que se pusiera Franco, la realidad es que los falangistas, los que no lo eran y los militares, fueron voluntarios. Para los militares, yo no lo soy, pero me imagino que era un caso de “profesionalidad”. ¡Manolete, si no sabes torear pa qué te metes! En el caso de los civiles, es lógico que después de tres años de guerra, con las fábricas destruidas, los cultivos arruinados, las casas derruidas y/o las familias enterradas, la mejor salida para muchos, fuera la de continuar la guerra, y hacerlo contra los culpables de su miseria, allá donde se encontraran, ya fueran los comunistas, los del bando nacional, ya fueran los nazis, los del bando republicano.
Los jóvenes españoles de entonces, no tenían menos formación que los de ahora, para lo habitual en esa época. Lo que sí tenían, era menos información, y eso no estoy seguro de que fuera malo.

Voljov (Boceto y cuadro terminado). Augusto Ferrer-Dalmau

Voljov (Boceto). Augusto Ferrer-Dalmau

Menos fervor bélico del que se les achaca, y menos fanatismo ideológico. Lo que había era mucha miseria. Y mucho odio a quien juzgaban culpables de habérsela traído.
Hitler por su parte, recibió al contingente español, esa División 250 o División Azul, como a un invitado de compromiso, como una ayuda que no necesitaba. El ejército alemán los despreciaba, por ver en ellos a unos hombres zafios y bulliciosos, y por ser unos descarados incapaces de guardar las distancias debidas con sus mujeres. Pronto mejoró la opinión, radicalmente, por el arrojo que los españoles demostraron y el sacrificio al que se sometieron, en algún caso para salvar a alemanes en apuros.
A pesar de todos los sinsabores, hubo algo que los alemanes no terminaban de ver bien: la confraternización de los españoles, con los civiles rusos y el buen trato dispensado a los cautivos.
Los actos de heroísmo individual o colectivo sembraron el territorio en conflicto.
Para quien no lo quiera creer, están los libros.

Miguel Reseco

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