HOLA DON PEPITO, ADIOS DON JOSÉ

Joseph-BonapartePodía haber sido un buen rey. Este es el mantra que muchos repiten a propósito de la figura de José Bonaparte. Si le hubieran dejado. Añaden sin especificar a quienes se refieren. A nuestros tatarabuelos, claramente. Sin embargo, estoy seguro de que en esa indefinición se deja la puerta abierta a la aristocracia más rancia y a la cavernícola iglesia, incluso al reaccionario ejército.

Pero lo cierto es que, este rey vino a España a la fuerza, obligado a abandonar el trono de Nápoles. Que no fue más que una marioneta en manos de su hermano Le Petit Empereur. Que no tuvo más iniciativa que la de derribar conventos, expoliar tesoros y saciar su lívido con mujeres ajenas. Estas, por otra parte, auténticas trotacamas, no tuvieron inconveniente en cambiar de lecho, con tal de obtener prebendas.

La disputa de Carlos IV y su hijo Fernando por la corona de España, no fue lo que la dejó sin monarca, sino el que Napoleón aprovechara esa disputa para conseguirla, y luego embutirla en la cabeza de uno de sus hermanos, como antes había hecho con otras.

José Bonaparte aceptó ser rey de los españoles como un ascenso en el escalafón, como antes aceptó ser rey de Nápoles. Fue uno más de la aristocracia de nuevo cuño, que su hermano había creado con militares y políticos, para sustituir a la que los franceses habían guillotinado. Y no por eso se sintió más español, que antes napolitano, francés o corso.

004_Dos hombresFue José I un rey cobarde que huyó dos veces de España, la segunda para no volver. Tan cobarde que hizo construir una galería para poder escapar del Palacio Real en caso de apuro.

Sus intentos de acercarse al pueblo resultaron inútiles, a pesar de reinstaurar las corridas de toros que Godoy había prohibido, y de permitir el acceso gratis a ellas del pueblo. El público vitoreaba a los diestros, e ignoraba al monarca.

Las grandes plazas y avenidas, las creo a costa de derribar iglesias y conventos. Y es que fue él quien introdujo en España el culto al lobby de la escuadra y del compás.

Lo cierto es que el Museo de El Prado fue un proyecto de Isabel de Braganza, la segunda mujer de Fernando VII. Y es que ciertamente casa mal creer que luchara contra el espolio de los generales franceses, en lo que francamente fracasó, con lo de los tesoros que luego abandonó, cuando huía de los ingleses, tras lo de Vitoria.

Temporarily used for contact details: The Engine House, Fire Fly Avenue, Swindon, SN2 2EH, United Kingdom, Tel: 01793 414600, Email: archive@english-heritage.org.uk, Website: http://www.english-heritage.org.ukPor cierto, esos tesoros que no pudo llevarse a Francia, y que “Belintón”, el general inglés, confiscó. Por tres veces intentó Belintón entregárselos a Fernando VII, hasta que finalmente éste se los regaló, como bien merecido premio a sus desvelos. Hoy pueden verse en Londres, en el museo de la casa de Belintón, y apreciarse la verdadera condición de la honradez, del que tanto se valora por poco más de cinco años de reinado.

¡Ah!, y lo de sacar los cementerios de la ciudad, puede entenderse como un acto de salubridad. Pero para un mal pensado como yo, que sabe que el lugar de enterramiento anterior, era bajo el piso de las iglesias, en sus criptas o en jardines, quizás fuera para un masón, un objetivo el que los llamados camposantos dejaran de serlo.

Es parte de esa ideología que llamo “Estepaisismo”, el ponderar lo extranjero para despreciar lo propio. De modo que, es mi parecer, no hay mayor chauvinismo que el de los españoles.

Eso sí, otro vino que bueno le hizo.

Miguel Reseco

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7 comentarios to “HOLA DON PEPITO, ADIOS DON JOSÉ”

  1. Stalin Says:

    Es que objetivamente, todo lo que has escrito es una construcción artificiosa cuando no forzada. En 1810, España todavía no existía, no desde luego como la conocemos hoy. Todavía era un montón de territorios sin ningún nexo -algo así como la UE actual, que en realidad incluso está más unida por el poder del dinero, que no del servilismo del Ancien Régime-, y en muchos de ellos ni siquiera se hablaba castellano (como así era en la Francia revolucionaria con el francés). Hablar de vicios modernos transplantados a una época que ni se entienden, más que anacronismo no sé bien qué llamarlo. Como decir que los hispanorromanos ya tenían los vicios esos modernos. O los musulmanes de lo que realmente era España (y así era conocida, la parte cristiana NO lo era) en la época medieval, que no se llamaba Al-Andalus (eso era una de las cuatro partes de Ispaniya, junto a Al-Gharb, Al-Musata y Al-Xarq).

    Si la gente se rebotó contra el furor revolucionario del ejército francés (Napoleón no está muy lejos de Al-Sisi, por ejemplo) fue precisamente porque quienes tenían el poder no veían nada clara su posición en el nuevo régimen, así que si algo podría ser colgado como sambenito a aquellos contemporáneos, era la de pánico al cambio, y como tal funcionaron. De hecho, la guerra contra el francés ni siquiera sirvió para cimentar un proyecto común, pues claramente y al menos hasta 1860 todo el mundo entendía perfectamente que era una guerra contra la modernidad, que estaba personificada en Francia como podía estarlo en cualquier otro sitio (de hecho, tras Viena Francia se volvió tan reaccionaria como nunca había dejado de serlo).

    No sé a qué viene tanta manía con los reyes, supongo que por el enfermizo método de “enseñanza”. Lo que había era un sistema socioeconómico podrido hasta el tuétano y sus representantes, como hoy, aparte de irrelevantes en el sentido de que no importaba que fueran esos o hubieran sido otros (dado que no existía correlación de fuerzas para plantear cambios drásticos), en realidad se les acusa con injusticia. TODOS ellos hacían lo que se esperaba que hicieran, incluyendo salir por piernas o meter la mano en la caja. Como hoy.

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    • José Blas Molina y Soriano Says:

      Francamente, no he conseguido entender qué es aquello que no ves acertado de mi escrito.
      Tampoco entiendo cual es la postura que tú mantienes.
      En cualquier caso, te agradezco que lo hayas leído y que te hayas tomado la molestia de comentarlo.

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  2. María José Martínez Says:

    Este señor, debería de corregir sus faltas de ortografía, antes de poner un texto en Internet. Quiere dar muestra de su cultura pero comete errores ortográficos de bulto.

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    • José Blas Molina y Soriano Says:

      Le agradezco su comentario, que estoy seguro de que me ayudará a ser más cuidadoso antes de publicar cualquier entrada. Ciertamente es característico de Internet, admitir que cualquiera pueda escribir.

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  3. Jose Manuel Says:

    Lo sacar los cementerios de las ciudades creo que es anterior, si no me equivoco de la epoca de Carlos III,

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    • José Blas Molina y Soriano Says:

      Así lo leí, pero no puedo confirmar que así sea. Si tú lo tienes documentado te agradecería la información, ya que me interesa asegurarlo por otras razones.

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  4. José Blas Molina y Soriano Says:

    Escoger la imposición del tirano Napoleón, a cambio de Fernando, el rey felón, es quedarse con lo malo por no tener lo peor. Pero es generalizada opinión, olvidando que existía la vía mejor, que era la que daba la constitución.

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