LA RUTA DE EL EMPECINADO

El Empecinado_50He vuelto a aprovechar el verano, para llevar a cabo una nueva peregrinación que me gustaría comentar. Esta vez ha sido dedicada a la figura de Juan Martín, El Empecinado.

Como en otras ocasiones me ha acompañado el inagotable Juan Manuel, piloto y armador de la nave “El Niño”, que nos ha permitido hacer cómodamente el recorrido programado, sobre todo cuando del campo de batalla se trataba.

El recorrido discurrió, lógicamente, por alguno de aquellos lugares de la geografía nacional, donde trascurrió la biografía conocida de El Empecinado.

Comenzamos el viaje en Madrid, y aprovechamos el viaje de ida para detenernos en Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Medina del Campo y pasar noche en Valladolid. Nos sirvió de preparación de otra peregrinación que por la importancia del personaje adivinarás. Es tal la cantidad de lugares emblemáticos, que merece la pena disponer de más tiempo, de modo que lo dejaremos para otra ocasión.

IMG-20140725-WA0002[1]Al día siguiente salimos de Valladolid y nos dirigimos a Cabezón de Pisuerga. Aquí se enfrento el 12 de de julio de 1808, el autodenominado Ejército de Castilla con una fuerza francesa, que le duplicaba en número y en experiencia. A pesar de los éxitos que estaba consiguiendo en la guerrilla, El Empecinado atendió a la llamada del general Gregorio de La Cuesta, que había sido su superior durante la Guerra del Rosellón, y se unió a su ejército junto con los hombres de su partida. La intención del general era la de cortar a los franceses las comunicaciones entre Madrid e Irún, y es que España entró en guerra con Francia tras el levantamiento del 2 de mayo. El resultado fue un desastre, sin duda por la decisión de La Cuesta de cruzar el río para atacar a los franceses en la otra orilla. Los franceses no solo no cedieron, sino que avanzaron, y el puente se convirtió en una trampa para el ejército español, y para Valladolid, que acabó en poder francés.

En el margen izquierdo hay un monumento que recuerda el hecho. Desde ahí se puede observar el paño del puente que años después el inglés Velintón decidió volar. Nuestro conocido aliado era muy aficionado a usar la pólvora para volar cosas, como la Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro o la industria textil de Béjar. Al otro lado del puente hay otro monumento que recuerda el hecho.

medinaEl punto siguiente fue Medina de Rioseco. El general La Cuesta quería recuperar Valladolid, para lo cual pidió ayuda a la Junta de Galicia que le envió un importante contingente al mando del general Blake. La planicie que hay entre Medina y el pueblo de Palacios, fue el espacio en el que se desarrolló la batalla. Un nuevo desastre de ejecución por parte de La Cuesta, debido a una táctica excesivamente defensiva, y a situar sus fuerzas tan alejadas de las de Blake, que ni siquiera lograban verse durante la batalla. La derrota supuso una pesadilla para los vecinos de Medina que sufrieron la crueldad y la lascivia de los franceses.

Nos resultó laborioso localizar el camino que lleva al alto del Moclín. La indicación es escasa y confusa. Pero una vez allí pudimos localizar las posiciones y visualizar cuales debieron ser los movimientos de cada contingente, tomando una idea muy viva de lo que pudo ser la batalla.

IMG-20140725-WA0003[1]El resultado de la batalla convenció a Juan Martín de que no era posible combatir a los franceses con sus mismas reglas cuando no se contaba con sus mismos medios. Finalmente decidió reunir a sus hombres y abandonando el ejército, volvieron a la guerrilla.

La siguiente parada fue Olmos de Peñafiel. Realmente nada hay que recuerde el lugar donde los soldados realistas de Fernando VII capturaron a Juan Martín, o no lo supimos encontrar. Según cuentan sus biógrafos, aunque Juan Marín había luchado contra el rey, cuando despreciando la constitución, volvió a traer el absolutismo éste le había dado su perdón, al fin y al cabo a El Empecinado y a otros como él debía su trono. Pero cuando el rey supo que El Empecinado había regresado, mandó apresarlo.

Después fuimos a Castrillo de Duero el pueblo donde nació. Allí conocimos a Ignacio Moratinos, presidente del Círculo Cultural Juan Martín El Empecinado y descendiente del guerrillero, y a otros dos miembros del círculo (más preciso sería decir miembras), que nos llevaron y mostraron el Centro de Interpretación de El Empecinado. Unos paneles explican la vida de Juan Martín, junto a réplicas de armas y uniformes. Don Ignacio se disculpaba por lo modesto de la obra, pero si nos pareció poco para lo que Valladolid podría hacer, nos resultó riquísimo para haberlo logrado un puñado de entusiastas de Castrillo.

DSCN8813Más tarde nos acompañaron hasta la plaza mayor donde luce una fantástica estatua de El Empecinado. Un coloso de manos enormes y cabellera de león. Antes de que pudiéramos bajar el pueblo, nos acompañaron hasta donde todavía se mantiene en pie, la casa donde Juan Martín nació.

Antes de despedirnos le preguntamos a don Ignacio por la solicitud que realizó, para que los restos de El Empecinado, en Burgos, vayan a su pueblo. “Ahora dicen que no hay dinero” nos dijo desanimado. Lo cierto es que la figura de El Empecinado se ve enterrada en Burgos bajo el peso de grandes monumentos, una rica historia e importantes personajes. A parte de que Burgos no fuera una de las ciudades en la biografía de El Empecinado.

DSCN8807Llegamos a Roa de Duero, allí Juan Martín estalló de ira al comprobar que era la horca la forma en que iban a arrancarle la vida. No hay balas para matar a un militar español –dicen que gritó. Después rompió los grilletes de sus manos dándoles un golpe, y corrió abriéndose paso entre los soldados y el público, para alcanzar la iglesia donde acogerse a sagrado. Antes de que pudiera lograrlo, fue reducido al ser varias veces atravesado por las bayonetas de sus captores. Cuando le colgaron de la horca, estaba muerto.

Además de la iglesia, también aquí hay una hermosa estatua del guerrillero que conviene visitar.

Finalmente visitamos Fuentecén, pueblo de la mujer con quien se casó y donde vivió los primeros años de casado, antes de echarse al monte. Allí queda todavía en pié, el edificio en el que vivió el matrimonio y las ruinas del molino que llevaban.

El final del recorrido estuvo en Aranda, que supo prepararnos un cuarto de lechazo, como Dios manda, acompañado de vino de la tierra, que consiguió reponernos de tanta fatiga y emoción.

La mañana siguiente fue ideal, para antes de volver a Madrid, aprovechar para visitar la “edades del hombre”. En el camino de vuelta, recordamos al pasar por Milagros, que allí, sobre el puente que cruza el río Riaza, la partida de El Empecinado tuvo una escaramuza con un destacamento francés en la que a punto estuvo de perder la vida. Y unos kilómetros después, al paso por Honrubia de la Cuesta, recordamos que allí dicen que El Empecinado llevó a cabo su primera acción, al capturar a un correo francés al poco de comenzar la guerra.

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2 comentarios to “LA RUTA DE EL EMPECINADO”

  1. Rafael Benito Says:

    Hola amigos
    Que gran excursión, me alegro que lo pasarais bien recordando a este valiente.
    Un abrazo
    Rafael

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  2. carmen lledias Says:

    me gusta

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