COMO LÁGRIMAS EN LA LLUVIA

Conmemoramos el ochocientos aniversario de la Batalla de las Navas de Tolosa, ¿o lo celebramos? Volvemos a encontrarnos con la eterna disyuntiva.

El Reino de los CielosOtro tanto ocurrió cuando se cumplieron los quinientos años del descubrimiento de América, y otra vez con los doscientos del levantamiento del Dos de Mayo de 1808. Quizás sea importante señalar que, los que minimizan los grandes logros patrios y destacan los aspectos más sórdidos que pudieran tener, son siempre los partidarios de ciertas corrientes ideológicas de nuestra sociedad, y por intereses espurios, es mi opinión.

El análisis de lo que pudo haber sido y no fue, ha dado notables resultados en la narrativa de ficción, ucronía lo llaman. Pero fuera de eso solo sirve para intentar legitimar ciertas tendencias que, en los casos en que se llevaron a la práctica, han traído la desgracia para los que la han padecido. Es imposible llevar a cabo una utopía, sin que deje de serlo.

Yo particularmente, al margen del baño de sangre que pudo suponer La Batalla (como la conocieron sus contemporáneos), que no debió de ser pequeño, me alegro de que se ganara la península para el mundo cristiano, en beneficio del musulmán. Ya me imagino que acabas de decidir si deseas o no seguir leyendo.

Mucho se podría decir, por ejemplo, sobre el papel que en nuestra sociedad juegan los sindicatos, pero creo que es preferible la lucha de clases, que la ausencia de toda clase de lucha.

No soy de ir mucho a misa, por eso agradezco que no me obliguen a hacerlo, tanto si es porque prefiero quedarme en casa o porque haya decidido empezar a ir a una sinagoga.

Antes y despuésNo es que vea con gusto la hipersexualidad de nuestras adolescentes, pero desde luego que lo prefiero a la ablación del clítoris. Y podría seguir comparando en los aspectos relacionados con la mujer, pero creo que como ejemplo, basta y sobra. Sobre todo, sobra.

Tampoco tengo muy buena opinión de nuestros jueces, pero sé que no mejoraría si cambiaran el Código de Justicia por un libro sagrado.

Por estas cosas y otras más, veo con buenos ojos que los mundos que estuvieron separados por las montañas del norte, pasaran a estarlo por el mar del sur, porque el territorio ganado se ganó para la libertad, para la tuya y la mía.

Que cada cual opine a su gusto, o según su conveniencia. Es lícito y pienso que es el mal menor. Porque el mal mayor, es que se olvide.

Se acaba el año en que se ha con-celebrado y se ha hecho sin pena ni gloria.

Bien me temo que si no hacemos algo, todos esos momentos se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Por eso estamos aquí. Por eso no nos callamos.

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