CAMBIO DE DECORADO

 

La sintonía de la máquina tragaperras consigue sacarle de su ensimismamiento, y decidirse a tomar el trago que le queda al cubata que observaba bizqueando.

          – ¡Vane! –dice empujando el vaso vacío-. ¡Ponme otro!

La camarera es una chica dotada de una arquitectura de difícil equilibrio, que con una amplia sonrisa, tan generosa como su escote, le replica:

          – ¡Que no Tomás, que ya llevas mucho bebido y yo me quiero ir ya!

Tomás refunfuña y apaga el cigarrillo en el cenicero. A esas horas nadie va a venir a recordarles que en los bares, por muy de mala muerte que sean, y este lo es, no se puede fumar. Resbala del taburete y saca del bolsillo del pantalón unos billetes de los que entresaca uno de veinte que deja sobre la barra.

          – ¡Hasta mañana Tomás!

Antes de llegar a la puerta ya ha encendido otro cigarrillo.

          – ¡Adiós!

Hace frio fuera, aunque más frio estaría si su compadre no hubiera estado atento hoy para sujetarle en el andamio. ¡Asco de vida!

Un trabajo de mierda en el que uno se cuece en verano y se congela en invierno. Eso cuando no te juegas la vida en un mal paso. Como hoy. Y todo por muy poco dinero. Un trabajo que apenas te deja tiempo para ver a la familia. Aunque, la verdad es que cuando lo permite, prefieres la compañía de extraños, que no piden cuentas, y que en comparación, salen tan baratos.

El mayor de sus hijos lleva escrito en la cara el desprecio que siente hacia Tomás. El pequeño siempre está enfermo. Un trabajo de mierda, unos hijos a los que no soporta y una mujer que es la personificación del reproche.

Tomás llega a la esquina de la calle que lleva hasta su casa, pero continúa caminando. untitledCuando llega a la estación de autobuses, pide un billete. El primero que salga, pide, pero que le lleve lejos. Y se sienta en un banco para esperar a su autobús. A su lado hay una papelera en la que arroja su móvil.

Han pasado diez años de aquel día.

Ahora Tomás vive con una mujer anodina, con la que ha tenido un par de niños, a los que aborrece. Su trabajo le roba la vida por un mísero jornal, y el camarero su jornal, por una mala salud.

Tomás Maltés

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2 comentarios to “CAMBIO DE DECORADO”

  1. Agus Iesus Gonzalez Martin Says:

    La gente piensa que lo importante para cambiar es cambiar de lugar de residencia, de familia, de trabajo,… pero lo más importante de nuestra vida está dentro de nosotros mismos…

    San Agustín, se encontró con Cristo, y con el verdadero Dios, cuando San Ambrosio, le dijo que buscara dentro de él…

    ¡El autobús más importante de nuestras vidas está dentro de nosotros mismos!

    Un abrazo y sigue escribiendo tan bien…

    Agus.

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