LOS HACES CRUZADOS EN LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA

III.              EL DESPLIEGUE DEL EJÉRCITO CRISTIANO

Es un error mantener, como se ha creído en la historiografía clásica, que una batalla campal, tal y como puede verse en muchas películas, consistía en la carga de ambos contendientes, seguido de una gigantesca escaramuza, en la que es difícil distinguir entre los amigos y lo enemigo.

También es posible, que el papel desempeñado por la caballería, con ser fundamental, esté sobrevalorado, debido a que era el segmento táctico ocupado por la nobleza, aquellos cuya contribución en el éxito de la batalla, era la que más convenía elogiar. Consideración que no debe llevar a que se le reste importancia, ya que ciertamente constituían una élite guerrera.

No obstante, el predominio en los ejércitos cristianos de la caballería, de origen noble, sobre el campo de batalla, determina que la formación básica más eficaz sea el haz. Consiste en una serie de filas, que ocupan la mayor extensión posible del campo de batalla. La disposición en haces, permite a la caballería llevar a cabo la carga de forma coordinada. Así como repetirlo en sucesivos ataques, o en oleadas, siendo las líneas de retaguardia las que tomarían la iniciativa, cuando la línea de vanguardia hubiera perdido su fuerza y su cohesión. Esta formación, hacia posible utilizar los extremos de forma independiente, como alas o costaneras, lo que facilitaba posibles maniobras envolventes. Por último, es importante destacar el efecto psicológico que crearía en el enemigo ver avanzar hacia sí, una interminable fila de acerados guerreros a caballo. El haz se subdividiría en escuadrones, que consistía en agrupaciones de caballeros unidos por vínculos familiares o de vasallaje, con experiencia en el combate, pero más en combatir formando una sólida agrupación.

En cuanto a la distribución del ejército cristiano, para este caso, formaba en tres haces. El núcleo central del ejército lo formaban las tropas castellanas de Alfonso VIII. La costanera que se colocaba a su derecha era la pequeña hueste de Sancho VII de Navarra, y a su izquierda, la hueste de Pedro II de Aragón, ambas reforzadas por contingentes castellanos. Cada uno de estos haces se dividió en tres líneas colocadas en profundidad: una vanguardia, una medianera y una retaguardia.

La vanguardia del cuerpo central, la posición de mayor riesgo y por lo tanto la más gloriosa, estaba comandada por don Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, acompañado por su hijo, Lope Díaz y sus sobrinos, el infante de León, Sancho Fernández y Martín Muñoz, así como por sus vasallos. La vanguardia la completaban los ultramontanos y la valiente milicia concejil de Madrid, deseosos de agradecer a su rey la reciente concesión de fueros.

La medianera central estaba al mando del conde Gonzalo Núñez, apoyado por los contingentes de las órdenes militares del Temple, del Hospital, de Santiago y de Calatrava. Uno de los flancos lo reforzaban Rodrigo Díaz de los Cameros, Álvaro Díaz y Juan González.

La retaguardia del núcleo central estaba comandado por el rey castellano, Alfonso VIII, acompañado por Rodrigo Jiménez de Rada, los obispos de Palencia, Sigüenza, Osma, Plasencia y Ávila; así como de grandes nobles de Castilla como Álvaro Núñez de Lara, que portó el estandarte real, Gonzalo Ruiz Girón, Rodrigo Pérez de Villalobos, Suero Téllez y Fernando García entre muchos otros. El contingente se completaba, como en las otras dos líneas, con las milicias de los concejos castellanos, ya que era Castilla quien de mayores efectivos disponía.

Las costaneras se organizaron también en tres haces, divididos de la siguiente forma. La vanguardia de la costanera aragonesa estaba liderada por García Romero, la media por Jimeno Cornel y Aznar Pardo, y la retaguardia por Pedro II de Aragón. De la costanera Navarra apenas tenemos datos fiables, aunque es de suponer que Sancho VII ocuparía la retaguardia al igual que sus primos. También sabemos que las milicias de Segovia, Ávila y Medina reforzaron esta ala izquierda del ejército.

Capitán José Molina

 Milicia Concejil de Madrid

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2 comentarios to “LOS HACES CRUZADOS EN LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA”

  1. Rafael Benito Says:

    Estupendo documento que ayuda a situarnos en el planteamiento cristiano de la batalla. Seria curioso conocer los pensamientos y vivencias de algún simple soldado momentos antes y durante la batalla, ya que las narraciones de los nobles se hacen desde un punto de vista muy diferente y generalmente tendencioso, seguro que si existe tu lo encontraras.
    Muchas gracias Miguel
    Rafael Benito

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    • José Blas Molina y Soriano Says:

      Muchas gracias, incondicional amigo. Pronto lo podrás leer en el libro que anuncio en la columna de la derecha, si consigo que alguien lo publique.

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