RESCOLDOS DE FUEGOS PASADOS

  Recientemente escuché a un compatriota lamentarse, recordando la ocasión en la que viajaba recorriendo cierto país hispanoamericano, y que cada vez que se daba a conocer como español, había de sufrir la impertinente pregunta, acerca de para cuándo España les devolvería el oro. A esto, él guardaba siempre silencio.

  Contaba esta anécdota para indicar el sentimiento que hacia España se tiene al otro lado del océano. Mantenía, que desde su punto de vista, este sentimiento (o resentimiento), justificaba el apoyo popular que encuentran los actos de “piratería económica”, que recientemente han tenido algunos gobiernos, hacia algunas empresas españolas.

  Desgraciadamente, el oro que obtuvimos, fruto de trueques por otros bienes, valiosos para los nativos, lo primero que hay que decir es que no era tanto, y lo segundo, que lo perdimos.

  Una parte importante nos la robaron los piratas de la corona inglesa, antes de qu llegara a España. Mucho se gastó por intentar restablecer la verdadera fe, allá donde la perdieron, y en llevarla hasta donde nunca la habían conocido. Otra parte, nos la robaron en nombre de la Liberté, Egalité y Fraternité, nuestros vecinos franceses, cuando nos invadieron. Y de lo poco que quedaba, la mayor parte se lo llevó a Rusia, uno de los bandos de la guerra civil que sufrimos. Lo hicieron para que no cayera en manos del otro. Y Rusia nunca nos lo devolvió.

  Así que les aconsejo a estos países, que un día decidieron dejar de ser españoles, que se dirijan a los ingleses, holandeses, franceses o rusos. Quizás ellos sepan decirles qué fue de su oro.

  Ya no somos lo que fuimos. No, no lo somos. Pero eso, también le ha ocurrido a otros países. Sin embargo, la diferencia es que los demás defienden con orgullo la memoria de lo grandes que fueron, como un rescoldo que todavía les protege en el frio invierno. Entre las ruinas de sus recuerdos, encuentran el de sus grandes hombres y el de sus grandes obras, el de sus grandes conquistas y el de sus grandes derrotas. Y aceptan sus vergüenzas y sus fracasos, pero sin regodearse en ellos. Incluso algunos, cambian en sus monumentos el resultado de las batallas que perdieron, o convierten en vencedores a los que fueron tristemente derrotados.

  Todos los países sienten su bandera y la lucen con orgullo. Recuerdan a los que hicieron a su patria grande ante los demás, les galardonan y le homenajean periódicamente. Escuchan el himno de su país como si de una oración se tratara. Por ridículo que a los demás nos suene, nunca nos atreveríamos a mostrar una sonrisa, porque sabemos que les ofenderíamos. Sin embargo, no nos preocupa reírnos y hacer mofa de lo nuestro.

  Eso tiene un precio. Y lo estamos pagando. 

Sofia Liceo

  

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: