EMBAJADA A TAMERLAN

Embajada a Tamorlán es el título del libro, que en 1406, escribió Ruy González de Clavijo, mayordomo (maior domus), del rey Enrique III de Castilla, a su regreso de la embajada que este le encargó, ante Tamerlán de Samarcanda, emir turco-mongol.

La razón que llevó al rey de Castilla a intentar establecer relaciones diplomáticas con Tamerlán el Grande, era la de crear una alianza que le permitiera conjurar eficazmente la amenaza turca, a la que occidente veía tomar cuerpo en la persona del sultán del Imperio Otomano, Bayaceto I.

Al citado Ruy González de Clavijo le acompañó un dominico experto en lenguas y culturas extranjeras, Alfonso Páez de Santamaría. El viaje se prolongó por espacio de tres años desde la salida de la embajada.

Abandonaron la península en el Puerto de Santa María, haciendo escalas en Rodas, en Constantinopla y en Trebisonda, donde desembarcaron para continuar el viaje por tierra. Atravesaron Persia, deteniéndose en las ciudades de Khoy y Tabriz, pasando por Soltania, hasta llegar a Teherán, desde donde partirán hasta Dagum y Nisapur, entrando en la frontera de Turkmenistán, cruzando el desierto hasta llegar a Bujara y de allí proseguir y llegar el 8 de septiembre de 1404 a Samarcanda.

La desgracia quiso que la llegada de González de Clavijo a Samarcanda,  coincidiera con la partida de Tamerlán a la guerra contra China. Para mayor infortunio, Tamerlán murió pocos meses después, antes de entrar en China.

A pesar de todo, el hecho de haber llegado a Samarcanda y haber vuelto a Castilla, sanos y salvos, formando parte en una embajada tan ambiciosa, es un éxito a destacar para un reino tan pequeño y tan distante como Castilla.

Para los anfitriones, la embajada también tuvo gran importancia, como lo muestran los recuerdos de los que todavía quedan constancia. Todavía existe una calle con el nombre del embajador Español en la ciudad de Samarcanda, muy cerca del panteón a Tamerlán. Además, un barrio de Samarcanda, que fue antes pueblo, recibe el nombre de Madrid, de donde González de Calvijo era natural. También, en las afueras de Samarcanda se levanta el observatorio astronómico que levantó el hijo y sucesor de Tamerlán, en su interior pueden contemplarse diversos frescos relativos a acontecimientos de la época, en una de esas pinturas, puede verse a Clavijo presentando sus credenciales a Tamerlán.

Miguel Reseco

P.S.: Si deseas leer el libro, no tienes más que pulsar sobre la portada que has visto más arriba. Existe un podcast que merece ser escuchado. Puedes acceder a él a través de la página Memorias de un Tambor, o pulsando aquí.  Y si deseas escuchar una narración de Gonzalo Ujidos, pulsa sobre la foto de Tamerlán.

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