De Carlos Canales Torres para Juan Ignacio

julio 4, 2020

Hola Juan Ignacio.

No era mi intención seguir con este asunto, sobre el que ni siquiera me había pronunicado, pero tu desafortunada intervención en mi muro, me obliga a contestar (soy esclavo de las palabras escritas en mis libros).

1.- No me importa que alguien, como Nieves Concostrina, Arturo Pérez Reverte o Pedro J. Ramírez) consideren que nos hubiese ido mejor con José I. Ese no es el problema, pues el debate siempre es posible.

2.- El problema es la ignorancia y falta de argumentos, y el insulto gratuito y masivo a media España, con frases nada afortunadas, agresivas e intolerantes.

Juan Ignacio, en 1808, España no estaba más atrasada que el Imperio Austriaco, Prusia, Rusia, Portugal, todos los Balcanes o Escandinavia. Era, en la práctica, una nación que tenía el mismo desarrollo que los estados italianos, y no estaba muy lejos de Francia o de la propia Inglaterra. Era un país menos «libre» que el Reino Unido, y con una alto índice de analfabetismo, pero había llevado a cabo en las últimas décadas tres de la más importantes expediciones científicas del mundo (la de Jorge Juan y Ulloa, la de Malaspina y la de Balmis), era puntera en medicina, astronomía, ingeniería náutica, tenía la moneda más fuerte del mundo, y su imperio iba de Alaska a la Patagonia, y de Guinea a Filipinas.

La división política española entre «corbatas» y «pelucas» y el naciente reformismo nos hubiera llevado de una forma u otra a un estado liberal. Es posible que hubiera habido violencia, como sucedió en Europa entera (en toda), pero nunca con el nivel de barbarie, destrucción y salvajismo que provocó la guerra entre 1808 y 1814.

Los ejércitos franceses (y de nuestros «aliados» ingleses), mataron a medio millón de españoles (de un país de doce), y destruyeron TODA la obra de la Ilustración del XVIII, carreteras, caminos y puentes; fábricas e industrias; campos agrícolas, regadíos y centros de suministro; puertos y ciudades enteras (como Zaragoza, Gerona, Badajoz, Ciudad Rodrigo o San Sebastián).

José I, no hizo por España NADA. Se pasó todo el tiempo tocándose los huevos, mientras los mariscales se repartían el país y comportaban como virreyes de su hermano, cometiendo todo tipo de salvajadas y saqueando y matando a placer. Además, en 1812, Francia anexionó Cataluña a su Imperio, y dividió su territorio en «departamentos». El objetivo era, en unos años, «reunir» todos los territorios al Norte del Ebro (Vascongadas, Navarra y Aragón), además del Peñón de Santoña (el Gibraltar francés), ante lo que el «gran benefactor de España», se limitó a protestar un poquito porque le quitaban parte de su reino, eso sí, protestó bajito, no fuera que su hermanito Napoleón le oyese. Si, España con José I se habría convertido en un reino títere y satélite de Francia. Ese era su destino: ser siervos que aportasen soldados y materías primas, como el Gran Ducado de Varsovia o el reino de Etruria.

Por si fuera poco, cuando perdió su reino, la rata inmunda de José I, realizó el mayor robo de la historia de Europa, llevándose TODO lo que pudo rapiñar, en un tren de bagaje con el producto del saqueo que tenía tres kilómetros de largo. Si hubiera podido escapar no habría, por ejemplo, Museo del Prado, pues robó todo. TODO.

En 1814, España estaba en ruinas, pero además era una nación dividida, rota y amargada, que además estaba en camino de perder las provincias de ultramar, y cuando parecía que se iba a recuperar en 1820 y volver a un estado liberal y moderno regido por la Constitución Liberal de 1812, fueron los franceses (SI, LOS FRANCESES), los que devolvieron al repugnante de Fernando VII al trono con todos sus poderes absolutistas ¿te suenan los 100 000 hijos de San Luis?

Respecto al miserable del Pepe Botella, tras su salida de España se trasladó a los Estados Unidos, donde, gracias a la venta de las joyas robadas de la corona española, se construyó una mansión en Point Breeze, en Bordentown (New Jersey) lujosamente amueblada y con una impresionante colección de libros raros y obras de arte, rodeada de un gran parque con un estanque artificial. Todo gracias al saqueo y al robo, lo que no le hace muy diferente del Chapo Guzmán o de Escobar.

Carlos Canales Torres

4 de julio de 2019

LA PEOR NOTICIA

junio 24, 2020

Un soldado, a su vuelta del campo de batalla, visita a la familia de un compañero caído. La familia acomoda al soldado junto al fuego del lar, el lugar de reunión habitual de la familia por ser el más cálido e iluminado de la casa.

El soldado ha puesto su ros en el suelo, a falta de otro sitio cercano donde dejarlo, un suelo terroso, que se ha poblado de hojas, posiblemente por el temporal del exterior.

No se ha desprendido de la mochila, acentuando que se encuentra de paso, que su intención es la de hacer muy breve la visita. Quizás por la prisa de llegar a su propio hogar, quizás por la tensión de la visita.

El soldado extrae de su cartera un escapulario. Está manchado con sangre. Parece que duda de entregárselo o no a la familia. El anciano, que lo ha reconocido, oculta entre sus manos su dolor. La madre ya se ha hecho cargo del capote de su hijo, lo besa y lo abraza con unción, buscando el olor de aquel entre sus pliegues. Son las reliquias del héroe que ha guardado, para ellos, el soldado hasta ese día. La niña le mira curiosa.

El cuadro muestra una perspectiva muy próxima a la realidad de los personajes retratados, alejándose de la épica tradicional habitual en estos temas, muestra la tragedia humana vivida en la retaguardia.

Por la Patria, se llama este cuadro de Juan Antonio Benlliure y Gil. 1884. Pintado con óleo sobre lienzo, de 315 x 252 cm. Juan Antonio era hermano del escultor Mariano Benlliure y del también pintor José Benlliure.

Miguel Reseco

El arte español expoliado por los Bonaparte – Carlos Joric

mayo 28, 2020

Verdades Ofenden

Durante la guerra de la Independencia fueron expoliadas miles de obras por las tropas francesas

Tanto el rey “intruso”, José Bonaparte, como sus generales vaciaron conventos y palacios con la excusa de estar realizando una misión cultural

El arte español expoliado por los Bonaparte

‘Napoleón cruzando los Alpes’ (1801), de Jacques-Louis David. (Dominio público)

CARLOS JORIC

Primero fueron Bélgica y Holanda (1794), después Italia (1796), luego Egipto (1798) y más tarde Austria y Prusia (1806). Cuando las tropas napoleónicas entraron en España en 1808, llevaban más de una décadasaqueando el patrimonio artísticode los territorios que habían conquistado. La excusa para perpetrar estos expolios fue la creación en París del Muséum central des Arts (luego rebautizado comoMuseo Napoleóny más tarde comoLouvre), una gran pinacoteca destinada a albergar los tesoros artísticos que, según las autoridades francesas, habían permanecido ocultos o ignorados en sus países de origen.

Inspirada por los ideales de la Ilustración,

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INVOCACIÓN A DON PELAYO

mayo 17, 2020

5 DE MAYO DE 1808 ALGARADA CONTRA EL FRANCÉS EN GIJÓN

9 DE MAYO DE 1808. MOTÍN CONTRA EL FRANCÉS EN OVIEDO

Michel Lagoinière, cónsul francés en Gijón, el día 5 de mayo de 1808, denunció ante la Audiencia de Oviedo, lo siguiente: «Mi casa ha sido apedreada con tal furor que ventanas y vidrio, todo ha sido hecho mil pedazos.».

Y es que el señor cónsul tuvo la ocurrencia de bombardear, desde el balcón de su residencia, la calle con folletos que calificaban la situación de España como lamentable, a sus monarcas como ineptos y corruptos y a los españoles como incapaces de oponerse a los planes de Napoleón.

9 DE MAYO DE 1808 MOTÍN CONTRA EL FRANCÉS EN OVIEDO

Después de recibir el correo con las noticias de los sucesos del 2 de Mayo en Madrid, con el ambiente ya suficientemente caldeado por el incidente del día 5 en Gijón, y tras leer el secretario de la Audiencia el bando de Murat y las circulares del Consejo de Castilla y de la Junta de Gobierno, la concentración de personas en la calle Cimadevilla se convirtió en revuelta.

La consigna de los amotinados era hacerse con los aludidos documentos y evitar su publicación, la Audiencia recurrió a una escolta militar para publicar las órdenes recibidas, pero los amotinados, cada vez más numerosos, les obligaron a refugiarse en el edificio del tribunal, donde desistieron de su propósito al unirse a los amotinados los estudiantes de la Universidad y los obreros vizcaínos de la Fábrica de Armas, comenzando a repartirse los mosquetes depositados en sus almacenes.

Joaquín Navia Osorio y Miranda, marqués de Santa Cruz de Marcenado (tallereediciones.com)Se convocó una reunión urgente de la Junta General del Principado esa misma tarde, apoyada por la agitación popular, donde al escuchar distintas expresiones sobre enfrentarse a los franceses, el ya anciano D. Joaquín de Navia Osorio, Marqués de Santa Cruz, al llegar su turno exclamaría:

“La tierra que pisamos quisiera yo se abriese en este instante y nos tragase a todos para que se sepultase en sus entrañas tanta pusilanimidad y cobardía. Quédense en su abyección y en su egoísmo los que se resignan a ofrecer sus cuellos a las argollas que les remachara el usurpador, pero yo marchare solo a encontrar sus legiones en el confín de Pajares con un fusil, cuya bayoneta clavaré en el primero que intente poner en él su planta. Me matarán y pasarán sobre mi cadáver, si no lo hiciesen pedazos; más la posteridad sabrá que hubo un asturiano leal y bizarro que murió resistiendo sólo en la invasión de este noble suelo.”

11 DE MAYO DE 1808

Entre otras decisiones adoptadas por la Junta General del Principado, reunida a raíz de Álvaro_Flórez_Estradalos hechos del día nueve, donde se negaron a acatar las circulares del Consejo de Castilla y de la Junta de Gobierno, que la Audiencia pretendía hacer efectivas, destaca la tomada el 11 de Mayo al nombrar Procurador General del Principado al economista y destacado liberal Don Álvaro Florez Estrada.

Este, redacta la Proclama de la Junta, así como una carta dirigida al rey de Inglaterra en la que le pide ayuda.

Desde su cargo, Florez Estrada se convertirá en uno de los miembros más activos de la que en el futuro será la Junta Suprema.

9 de mayo

mayo 9, 2020

lasgafasdelpasado

A primera hora de la mañana del 9 de mayo de 1808 llegaban unos correos procedentes de Madrid a la administración de Oviedo. Nada hacía sospechar que aquella jornada pasaría a la historia de la ciudad y de sus vecinos.

Como era costumbre, ante la Administración de Correos, ubicada en la actual plaza de la Catedral, muchos curiosos aguardaban a la lectura de las noticias que se recibían. Ese día las noticias no podían ser más trágicas. Al escuchar los hechos acontecidos en Madrid el 2 de mayo la indignación y la rabia se fue apoderando de los allí reunidos, cuyo número no paraba de crecer al ir corriéndose el rumor en la ciudad. El sacrificio y la muerte de tantos y tantos valientes, entre los que se encontraban no pocos asturianos, incendiaron el ambiente ante la incredulidad de los vecinos. La irritación creció al conocerse que entre el…

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BAYONETAS CON MAYONESA

mayo 8, 2020

Alguna vez he sufrido escuchando llamar bayonesa a la mahonesa, la tradicional salsa hecha con la emulsión de aceite y huevo, que procede de Mahón, de donde le viene su nombre. La confusión puede venir porque suenan parecido. Y en este error es posible que haya influido que un recetario, escrito en vascuence, publicado en Tolosa en 1889, llame bayonesa a la salsa, y le adjudique origen francés, concretamente Bayona.

Por otra parte, lo de llamarla mayonesa, cosa que tampoco me gusta, a pesar de que puede ser más cómodo de decir, nada más que por no ser otra prueba más de como el país vecino intenta apropiarse un bien ajeno. Por eso, no hay que hacer ningún caso a ese invento de que pudo ser creación, a finales del siglo XVI, del duque de Mayenne.

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Sí es cierto que fueron los franceses quienes la popularizaron a partir de que sus ejércitos la conocieran, cuando el cardenal Richelieu invadió la isla. Pero cualquier teoría que le asigne un origen galo, son fruto del chauvinismo de los franceses. Como cuenta el genial Agustín Jiménez: la Gioconda la pintó un italiano y el Obelisco lo esculpieron unos egipcios.

En cualquier caso, la bayonesa existe. Es un pastel, hecho con dos delgadas capas de masa que tras ser horneadas sirven para emparedar un relleno de cabello de ángel. En algunas zonas es conocido como “cortadillo de cidra”.

Que bayonesa sea el gentilicio de la natural de Bayona, ciudad que está al otro lado de los Pirineos, puede que haga pensar que esa ciudad sea el origen de este pastel, pero es tan posible que lo sea como que no lo sea. Si por eso fuera, también existe una Bayona española, que está en Galicia. Allí son famosos los dulces de cabello de ángel.

Para el que no se haya aburrido todavía de leer, que sepa que en el siglo 1670, tuvieron lugar esporádicos conflictos en el campo francés. Al encontrarse sin munición, los agricultores de Bayona decidieron seguir la lucha acomodando sus cuchillos de caza a los cañones de sus mosquetes, fabricando de esta manera unas pequeñas lanzas. Su uso fue adoptado por el ejército, ya que los soldados encontraban una alternativa para defenderse de una carga del enemigo, cuando no había tiempo de recargar su arma.

Foto cuchillo caza bayoneta taco marfil

Al popularizarse su uso dieron origen a lo que recibiría el nombre de bayoneta de “taco”. Algo parecido ocurrió algo más de un siglo después en las calles de Madrid, cuando sus vecinos intentaron impedir parar a la caballería de Napoleón con sus cuchillos atados en palos, los populares “chuzos”.

Tristemente célebre es Bayona puesto que el 7 de mayo de 1808 en el castillo de Marracq firmaron las actas de abdicación los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII en favor de Napoleón, esto paso a la historia como las Abdicaciones de Bayona. El tirano después, entregó la corona a su hermano José. Dos meses después, el 8 de julio se promulgó el Estatuto de Bayona. Esta es considerada como la primera constitución española, pienso yo si no sería la constitución francesa para España.

Miguel Reseco

EL GATO DEL TITANIC

mayo 6, 2020

No creo que tuviera más de  cuatro o cinco años. Cuando llegué a casa fui donde estaba mi padre y, le conté que la profe nos había enseñado geometría. Le dije que había dibujado en la pizarra unas figuras, y que después las fue señalando, al tiempo que nos decía el nombre de cada una: la esfera, como la Tierra, la pirámide, como las de Egipto y otras más. Así hasta que señalando la que quedaba por nombrar, nos preguntó si alguien sabía cómo se llamaba. Yo levanté la mano (entonces se pedía permiso para hablar en clase) y la profesora asintió con la cabeza. Yo dije: un cilindro. FelixCon el orgullo reflejado  en su cara, mi padre me preguntó que cómo lo sabía. A esa edad, mi padre sabía todo lo que yo tenía que saber, sobre todo, porque él me lo había enseñado. Le contesté que por los dibujos de Félix, el gato, y que el Maestro Cilindro era uno de los personajes, un robot malvado que tenía esa forma. Él se quedó muy contento, y yo no volví a escuchar su frase de: otra vez viendo dibujos. Al menos durante una temporada.

Hoy mis alumnos no levantan la mano ni para agarrarse en el autobús. Bueno, hay muchas costumbres que se han perdido. Como la de las tarimas en el aula, y ahora, los de las últimas filas no ven las últimas líneas escritas en la pizarra, pero se gana en cercanía con el profesor. Eso es lo que me explicaron.

Como docente, no dejaré de quejarme de la falta de estudio de los alumnos actuales. Claro, es un clásico. Un clásico al que sus padres siempre responden, con el mantra de la poca motivación que reciben por nuestra parte. Parece que se sienten atacados, pero no es más que constatar una realidad. Por el contrario, no hacen a sus médicos los responsables, por ejemplo, de tener alto el colesterol, sino que lo aceptan. A nosotros sí nos responsabilizan, en lugar de asumir su parte de culpa. También nos culpan si su hijo llega a casa con un ojo morado, o de que le hayan robado el móvil.

Pero lo que más me disgusta no es la falta de esfuerzo en los alumnos, que me disgusta, ni que sus padres no se tomen en serio que han de inculcarles el compromiso con sus obligaciones académicas, que también. Yo sé bien lo difícil que resulta pelear con un adolescente.

pinocho-disney-pinocho-fumandoNo, lo que me disgusta es la falta de curiosidad de los alumnos. Cuando yo utilizo una palabra que no conocen, me interrumpen para preguntarme por qué no hablo normal, en lugar de intentar incorporar a su vocabulario esa nueva palabra, enriqueciéndolo. Y si digo un proverbio o cito a un erudito, me dicen que soy un friqui o piensan que les estoy insultando, de forma que no se note. Para ellos tener cultura, es un estigma parecido a la marca de Caín.

Entiendo que no les guste trabajar, ¿a quién le gusta? Entiendo que si nadie les obliga no se esfuercen. Son unos niños. Pero que no tengan curiosidad…

Después de veinte años dedicados a la docencia, confío que en un lustro más pueda decirle adiós. He disfrutado con mi trabajo. Me he reído, mucho. He llorado, a veces. He trabajado como un burro. Y estoy seguro de que en algunos hombres y mujeres de hoy, conseguí prender la semilla de la inquietud, del sentido crítico y de la curiosidad por descubrir las maravillas del mundo que nos rodea.

Esta sociedad ha reproducido la Isla del Placer del cuento de Pinocho, porque es mejor para todos fomentar su pereza, su rebeldía, que puedan obtenerlo todo fácil y sin esfuerzo y que ignoren los límites, las reglas y el respeto al prójimo, para que se conviertan en unos burros. Solo faltara uncirlos al carro y golpearlos con el látigo, para someterlos.

De modo que veo a la educación como a un barco que, como el Titanic, se hunde. Así que intentaré alcanzar una lancha cuanto antes, para conseguir salvar los años de vida que me quedan. Y desde la orilla de mi retiro contemplaré entre lágrimas cómo se hunde.

MÁS CIERTO QUE EL CATECISMO

mayo 3, 2020

Siempre hay personas que aprovechan cualquier oportunidad para “llevar su fobia a su molino”. Es el caso que me he tropezado en un comentario de Facebook. En resumen, critica que los defensores de la Fe impulsarán lo que durante la Guerra de la Independencia española se divulgó con el nombre de Catecismo Patriótico.

Un catecismo no es más que un libro que expone en forma concisa una doctrina, una ciencia, un arte, etc. Su peculiaridad es que lo hace en forma de preguntas y respuestas breves. Su ideal es el de enseñar de manera que se entienda fácilmente.  Este estilo de narración ha sido particularmente utilizado para divulgar la doctrina cristiana.

95667101_3524860580863031_7932139438421835776_nTranscribo un fragmento del Catecismo Patriótico.

– ¿Qué son los franceses?
Antiguos cristianos que se han hecho herejes.
– ¿Es pecado matar a un francés?
No Padre, antes bien se gana el cielo matando a uno de esos herejes.

La discrepante escribió:

«Qué horror, mucho odio desde esa supuesta “fe”»

La fe no tiene nada que ver con el odio, por mucho que haya personas o instituciones que los hayan compartido. De contradicciones está lahistoria llena. Y no digamos la actualidad.

Los españoles reaccionaron ante los abusos de los ejércitos de Napoleón, que los trataron como a seres inferiores. Años después Hitler quiso hacer lo mismo, apropiarse de los bienes de los judíos, más tarde se dió cuenta de que le estorbaban. En España, se dió una reacción, fruto del rencor tras tantas humillaciones sufridas. Por supuesto, la represión fue aún más salvaje.

Para unir voluntades y luchar contra una potencia tan superior fue fundamental crear una ideología. Esto mismo ocurrió durante la Reconquista, no bastó la fuerza de las armas, hizo falta una doctrina, como la de luchar contra el ecumenismo que promovía la herejía Adopcionista.

Una forma pedagógica de impartir doctrina entonces fue la de imitar la forma del clásico catecismo cristiano. No tiene nada que ver con la fe.

El odio reflejado en las venganzas particulares, como atravesarle el cuerpo al húsar que ha violado a tu hija, que ha quemado tu granero o que te quiere robar el cerdo.

SANTIAGO, PATRÓN DE ESPAÑA

abril 22, 2020

Ahí está Santiago, a lomos de un caballo, galopando por encima de los cuerpos de los agarenos atropellados en su cabalgada, o degollados por la espada que blande con fiereza en su diestra. En su otra mano lleva enhiesto el estandarte de la Fe. El Hijo del Trueno.

Existe otra representación del Apóstol más bonachona: la de peregrino.  Vestido como uno más de los pretéritos peregrinos que viajaron hasta donde reposan sus huesos: el Camino de Santiago, la Ruta Jacobea, el Camino de las Estrellas (o Vía Láctea), que conduce al Campo Estrellado (o Compostela). Apoyado en un bordón del que cuelga una calabaza, cubierto con un gorro de fieltro y adornado con la concha de una viera, que certifica su llegada al Finisterre.

¿Quién no sabe de qué color es el caballo de Santiago? ¿Quién no ha pensado alguna vez en que algún día haría el Camino, si es que no ha hecho ya? Y aquí no solo me refiero a mis compatriotas.

Ignorar a Santiago es imposible, ignorar su trascendencia es ignorar la historia, y no solo la de España.

4 El Apóstol Santiago a caballo o Santiago Matamoros, de Francisco Camilo (Museo del Prado)Durante siglos de Reconquista, Santiago fue la invocación antes de cada batalla. Lo fue para los españoles también en otros países, y en otros continentes. Y todavía por parte de la caballería del ejército español recibe especial culto, teniéndolo por su patrono.

Cuestionar la figura del Apóstol, en cuanto a su apoyo en las guerras divinales, o cuestionar la existencia de sus restos en una parte de la Península, es injusto, es ingrato. Sin embargo, hacerlo juega un papel inestimable, ya que lo mantiene vivo en nuestra memoria. Si, cuando yo muera, morirá conmigo la memoria, a los que mis hijas no conocieron, de los que apenas quedará registro en archivos oficiales, que no fueron sabios, artistas o asesinos, y de cuyos contemporáneos no quedará ninguno vivo.

Santiago en sus distintas formas, lleva con nosotros más de 12 siglos, sin contar el tiempo que se dice que pastoreó a un grupo de discípulos, en el que vivió una aparición de la Virgen sobre un pilar. Muchos lo niegan, pero esto es así, también gracias a ellos.

Y es que mantenemos vivo al Cid Campeador mientras discutimos si luchó o no una última batalla después de muerto. Batalla que ganó. Acaso no se resucita el recuerdo del Rey Arturo cada vez que se participa de un debate sobre si existió o simplemente fue una leyenda.

Santiago pescaba junto a su hermano Juan cuando Jesús les “reclutó”. Ambos formaron parte de los discípulos elegidos, el llamado «círculo de dilectos». Juan escribió uno de los evangelios canónicos, y también se le atribuye la autoría del libro del Apocalipsis. Cito este libro por la importancia que tuvo este texto durante la Reconquista.

Ambos eran conocidos como los hijos del Trueno, que era como por su carácter era conocido su padre, el Zebedeo. Y de Salomé, de no menos carácter, que llegó a pedir a Jesús un lugar de honor para sus hijos en su futuro reino. Esta Salomé es identificada como hermana de la Virgen María.

Santiago estuvo junto a Jesús cuando la resurrección de la hija de Jairo, durante la transfiguración y en el huerto de Getsemaní. Tras la muerte de Jesús fue testigo de sus apariciones, y testigo también de la milagrosa pesca en el mar de Galilea. Santiago fue ejecutado por el rey de Judea, Herodes Agripa I, cuando regresó a Jerusalén entre los años 41 y 44 d.C.

¿Puede ser analizado un fenómeno religioso a la luz de la razón?

Pienso que solo si lo estudiamos desde el punto de vista social, como podría hacerse con la emisión de “La guerra de los mundos” que realizó Orson Welles, o con el auge del nazismo.

Son muchas las teorías que han avalado o negado la posibilidad de que los restos encontrados en Compostela sean los de Santiago.

Parece ser que en excavaciones realizadas en Mérida se encontraron los restos de la consagración de la iglesia de Santa María. En ellos aparece una inscripción que declara que bajo el ara de la misma se guardaban reliquias de santos, entre las cuales estaban las de los hijos del Zebedeo.

20 borgianni-e1488530055729Los monjes, ante la invasión musulmana, abandonaron Mérida y viajaron al algo más seguro norte. Parte de su equipaje fueron los santos tesoros, entre los que estaban las reliquias, que entonces valían más que los vasos sagrados.

Esta teoría avalada por Fray Justo Pérez de Úrbel, todo un personaje, apunta a que los monjes depositaron las reliquias en una iglesia levantada en Compostela, en honor a la Virgen María.

A mediados del siglo VII se extiende por Europa la creencia de una evangelización llevada por el apóstol Santiago en la Península. En el 776 lo anuncia Beato de Liébana en su Explanatio in Apocalipsin de San Juan.

Beato de Liébana compuso entre el 783 y el 788 un himno litúrgico dedicado al rey Mauregato; parte de los versos están dedicados a Santiago. Dicen así: “¡Oh, apóstol dignísimo y santísimo, cabeza refulgente y dorada, de España defensor poderoso y patrono especialísimo! Asiste piadoso a la grey que te ha sido encomendada; sé dulce pastor para el rey, para el clero y para el pueblo.”.

Cuando esto escribió, se adelantó al descubrimiento de los huesos del Santo. Pero tal fue el fervor que despertó entre los fieles que consiguió desplazar el culto de la titular del templo al Apóstol.

Es triste que los datos recopilados desmientan tan bonita historia. Entre las cuantiosas teorías que la confirman o la refutan, por citar alguna, está la de que los restos encontrados podrían ser los de Prisciliano, muy anterior en el tiempo, pero también degollado, y que cuyos restos habrían sido traídos a la Península por dos de sus seguidores.

Por otra parte, San Isidoro de Sevilla en su tratado «De ortu et obitu patrium», hizo referencia a la nota del «Breviario de los Apóstoles», texto del siglo VI, que señala un lugar denominado «Arca Marmárica» como el lugar de su definitivo descanso y situaba en la Península la predicación del Apóstol.

Sobre el año 500, León, obispo de Jerusalén, escribió una epístola en la que contaba que se le durante la celebración de un sínodo se le presentaron cuatro hombres que dijeron ser discípulos de Santiago diciéndole que habían recogido el cuerpo del Apóstol y lo habían transportado en una nave, que llegaron a Bisria, en la confluencia del Ulla y Sar, en Galicia. En su epístola, León exhortaba a la cristiandad a acudir allí y orar porque “ciertamente allí yace oculto Santiago”.

Se ha dado en denominar al hallazgo de la tumba Apóstol el término invención. Y puede resultar peyorativo. Y quizás sea la intención, restar importancia al hecho. Pero está justificado en cuanto que tanto la palabra invención como hallazgo provienen del verbo latino invenire.

Algo que todos los historiadores dan por una invención fue la leyenda del tributo de las cien doncellas. Según García de Toraño, esta invención no aparece en ninguna crónica (ni en la Crónica Profética, ni en la Albeldense), ni en las mahometanas, pero sí en el diploma real, llamado Privilegio del Rey Ramiro, el de la batalla de Clavijo (otra invención).

Se acusa del tributo al rey Mauregato y de su mantenimiento a sus sucesores, tomándolos como chivos expiatorios de una humillación a España, que la presunta victoria de Ramiro I sobre los moros dio por restañada. ¡Viva el Rey!

Esta campaña de márquetin proporcionó mayor gloria al Apóstol, convertido así en símbolo de la lucha contra el Islam, y una boyante posición económica al arzobispado de Santiago. Casi nada.

En la Edad Media hubo un intento de redirigir este impuesto, reclamándolo para San Millán, con iguales derechos, al atribuirle iguales méritos.

La invocación al Apóstol, antes de la batalla, no es una réplica al famoso Allahu akbar de los musulmanes. La verdad es que todos los pueblos han invocado a su dios para que les concediera su protección, valor, y éxito, ante una contienda.

El Apocalipsis de San Juan, “reeditado” y con los comentarios de los más sesudos de la cristiandad, por obra y gracia de Beato de Liébana, se convirtió en un best seller entre el siglo IX y el XI.

La invasión sarracena del 711, se había interpretado como un castigo por el alejamiento de Dios. Así que el Apocalipsis, por ser anuncio del fin, permitía explicar ese fin como una redención. Es entonces posible concluir que el descubrimiento (o invención) de la tumba de Santiago, se interpretó como una señal de perdón divino. Un nuevo arco iris tras el Diluvio Universal.

240.Fiestas Patronales en Villanueva del Ariscal (Sevilla)2

Lo cierto es que si el hallazgo de los restos del Santo, hubiera sido abalado y certificado, no habría resultado tan eficaz como resultó en realidad. Nada pudo superar la fe en que eran los de Santiago.

No puedo evitar recordar la frase del infame William Randolph Hearst, que dijo: “No dejes que la verdad arruine una buena historia”.

Desde luego que la fe mueve montañas, porque la fe es más poderosa que la certeza. En la Península se alcanzó tal exaltación, que nadie se cuestionaba la autenticidad de los restos del Apóstol. Fue una auténtica catarsis. Los ejércitos cristianos comenzaron a “ganar partidos”, como la batalla de Simancas, o la de Alhandiga (939). Como resultado de las victorias, las fronteras se desplazaron significativamente hacia el sur.

Además, la fama del Santo acabó cruzando los Pirineos y extendiéndose por toda Europa. Las peregrinaciones de europeos a Compostela comenzaron.

Tal fue la trascendencia de los éxitos cosechados, gracias a la fe, en la intercesión del Santo en la España invadida que, en el 997, nada menos que Almanzor, tras llegar hasta Compostela la tomó, arrasó la ciudad y el templo del Santo.

Pero para satisfacción de la cristiandad humillada, cuando Almanzor murió, su estirpe perdió el poder, y los islamitas la capacidad de combatir con éxito a los cristianos. El Apóstol tomó justa venganza, y cuando se pudieron reintegrar a Compostela las campanas que Almanzor tomó como botín, volvieron como se fueron, a la espalda de cautivos, pero a su regreso no eran cristianos.

No puede decirse que Santiago haya sido fundamento de la forja de España. Pero sí se puede decir que la huella de Santiago ha sido fundamental para la integración de esa España naciente en Europa, permitiendo que Europa se amplíe hacia el sur, cruzando los Pirineos. Primero recorrieron los europeos la costa norte, hasta llegar al Finisterre, para luego, según avanzaba la Reconquista, llegar a aprovecharla para instalarse en colonizando el centro de la Península.

Cuando Santiago Matamoros abandonó la Península, dejando paso al Santiago peregrino, lo hizo cruzando el océano Atlántico para seguir cumpliendo su papel en América. También cruzó el océano Pacífico, hasta el punto que todavía hoy recibe culto en Filipinas.

Tal vez Santiago no volvió a España ya cadáver, tras su ejecución en Jerusalén. Es posible que no se apareciera el Apóstol acometiendo a los caldeos durante la batalla de Clavijo. Que tampoco existiera la batalla de Clavijo. Quién sabe si los restos encontrados en Compostela serán los de Prisciliano, o los de cualquier otro. Quizás tampoco estuvo evangelizando en Zaragoza. Ni se le apareció la Virgen cual Simeón el Estilita.

Como anécdota, quería citar una nota que, encontré entre los muchos artículos desmitificadores del Santo, que he podido leer. Cita uno de los textos del “Liber Sancti Iacobi”, un manuscrito medieval, donde dice: “los peregrinos a Santiago eran engañados por los propietarios de tabernas y hoteles y acosados por prostitutas, que encontraban entre Portomarín y Palas de Rei, y eran víctimas de trucos y trampas de cambiadores de moneda, así como de mentiras por parte de sanadores y vendedores de especias”.

Bueno, eso tampoco habrá cambiado mucho, y no tiene nada que ver con el Santo.

José Blas Molina

EL AFRANCESADO ERES TÚ

abril 15, 2020

Fernando VII, Museo Histórico Cornelio de Saavedra. Buenos Aires.Este arribista infecto que cedió la corona de España a Napoleón, la corona que había arrebatado por la fuerza a su propio padre, el rey. Este inmoral que había aceptado todas las imposiciones del tirano de Europa, una vez repuesto por ese Napoleón, se atrevió a juzgar como traidores a los que no habían sido totalmente fieles a su causa. Porque habían continuado desempeñando su trabajo en su puesto. Porque habían aceptado jurar al nuevo rey, tal y como les habían ordenado. Porque habían aceptado algún privilegio, derivado del buen desempeño de su cargo.

¿Quién fue el afrancesado? Y qué ejemplo para la posteridad.