Hoy te he visto reír con satisfacción. Cuando comprobabas el sufrimiento que sigues causando en tus víctimas, te vi reír con satisfacción. Cuando las víctimas narraban ante el juez, el horror que causaron tus crímenes, te ví reír con satisfacción.
Tu mirada desafiante y tu risa, serian objeto de ser revisadas por un especialista. Me parece, porque yo no lo soy.
Pero no me mata -no me mata, ¡tiene gracia!-, no me mata la preocupación. En todo caso, me preocupa más, el tratamiento psicológico que puedan precisar, por tu culpa, tus víctimas.
Hay un animal, ¿sabes?, que tiene un comportamiento que me recuerda mucho al tuyo.
Quizás por ahí…
Es muy curioso. Se trata de la hiena. La hiena es un animal que se ríe, se ríe con una risa chillona y desagradable. Y que se alimenta de cadáveres. Curioso paralelismo. ¿No te parece? ¡Como tú!
Hay una diferencia, la hiena es un animal.
¿O no?
Y encima se ríen [sic] los cabrones.